Viernes 23 de septiembre de 2005
 
Antonio Lacayo, ex ministro de la Presidencia de Nicaragua
 
“Daniel Ortega sigue en la guerra fría"
 
Entrevista realizada por Víctor López
 

Nicaragua vive desde hace casi un año una crisis institucional que parece no tener fin. En octubre, la Asamblea Nacional, dominada por los partidos de la oposición, aprobó una serie de reformas constitucionales que recortaban el poder de la Administración. Sin embargo, el presidente nicaragüense, Enrique Bolaños, consideró que estas modificaciones eran el inicio de una estrategia para apartaledel poder y se negó a ratificarlas. Desde entonces, el Legislativo ha iniciado una guerra contra Bolaños para apartarle del poder. Antonio Lacayo, ministro de la Presidencia durante el Gobierno de Violeta Chamorro (1990-1997), da su visión sobre el complejo panorama a Americaeconomica.com

Unas pocas horas antes de que la Asamblea Legislativa debatiese el desafuero de Bolaños y lo convirtiese en una realidad, Daniel Ortega, líder del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), el principal partido de la oposición, ha dado marcha atrás al proceso. Tan seguro como estaba de su actuación, ¿qué ha motivado a Ortega a no continuar con el proceso?

- Daniel Ortega nunca ha tenido la intención real de apartar de la Presidencia a Enrique Bolaños. Eso facilitaría la reunficación del Partido Liberal Constitucional (PLC) bajo el liderazgo de Arnoldo Alemán, lo cual alejaría las posibilidades electorales de Ortega para las elecciones nacionales de noviembre de 2006. Sin embargo, ha amenazado con hacerlo durante los últimos 22 meses como medida de presión para obtener concesiones de Bolaños y mantener contento a Alemán.

Después de la reunión extraordinaria del Sistema de Integración Centroamericana (SICA), celebrada a petición de Bolaños para buscar una salida a la crisis institucional del país, los máximos mandatarios latinoamericanos han advertido que aislarían económicamente a Nicaragua en caso de que las reformas a la Constitución saliesen adelante. ¿Preocupa esta amenaza a los partidos de la oposición?

- En Nicaragua es muy difícil saber cuál es la oposición. Oficialmente, el partido en el Gobierno es el PLC, y la oposición el FSLN. Pero en la práctica, durante los últimos dos años, ambos partidos han sido 'oposición' a la Administración de Bolaños. Creo que en el fondo, a ambas formaciones les preocupa una actitud aislacionista de los gobiernos centroamericanos, ya que a ésta se sumaría una actitud similar en EEUU. Y Nicaragua, alejada de EEUU, no tiene ninguna viabilidad. Si alguien pensó que la tuvo cuando existía la Unión Soviética, ahora ésta ya no existe. China, por su parte, no está dispuesta a jugar el papel que hace 20 años jugó en estos temas la extinta URSS.

Los sandinistas y liberales mantenían un posible pacto para el desafuero de Bolaños. Sin embargo, ¿tendrá consecuencias negativas en ese acuerdo la decisión de Ortega de paralizar la retirada de inmunidad al presidente de Nicaragua?

El pacto Alemán-Ortega obedece únicamente a los intereses del primero de verse libre de prisión domiciliar en la que está, y a los del segundo de verse más cerca de la silla Presidencial al mantener dividido al PLC entre los liderazgos de Alemán y Bolaños. Este pacto no se romperá por un retroceso en el desafuero de Bolaños.

Bolaños ha rechazado acudir al encuentro que se celebró el pasado miércoles con los partidos de la oposición para analizar la situación del país. ¿En qué deberían ceder las diferentes partes para restableceer el orden institucional del país?

La única salida es que la Asamblea Nacional y el presidente Bolaños acepten que las últimas reformas constitucionales entren en vigor una vez tome posesión el próximo presidente de Nicaragua, en enero de 2007. Es la única manera de que ambas partes salven la cara.

Si las reformas constitucionales son respaldadas por la Corte Suprema de Justicia de Nicaragua (CSJ), pero rechazadas por la Corte Centroamericana de Justicia (CCJ), ¿qué entidad judicial tiene la última palabra?

La dependencia que tiene la Corte Suprema de Justicia con el pacto Ortega-Bolaños, es tal que al negarse Bolaños a cumplir sus sentencias, no aparece ante la población como un enemigo de la democacia. Ni la Policia Nacional, ni el Ejército de Nicaragua quieren identificarse con dicho pacto, por lo que ante una actitud así por parte del presidente Bolaños, optan por no inmiscuirse, y respaldan la actitud del mandatario.

La población de Nicaragua, es, como en cualquier crisis política, a la que más le afecta esta situación. ¿Qué posibilidad existe de que su opinión condicione los acontecimientos políticos?

Esta situación llegará a su fin en las próximas elecciones Presidenciales. Si el Consejo Supremo Electoral, también dependiente de los líderes del pacto, permite que sean candidatos Eduardo Montealegre (PLC) y Herty Lewites (FSLN) en los comicios del próximo año, la población votará mayoritariamente por estas dos opciones, por lo que los grandes perdedores serán los liberales alemanistas y los sandinistas orteguistas. Si por el contrario, el Consejo impide que alguno de ellos se presente para presidente de la República, haciendo uso de la cobarde costumbre de "inhibir candidatos", creo que pondrá en peligro su capacidad de llevar adelante el proceso electoral previsto.

En el caso hipotético en el que los sandinistas llegaran al poder, ¿qué supondría para Latinoamérica y sobre todo, para EEUU? ¿Podría ser el inicio de una crisis en el istmo?

El principal problema sería la reacción de los mismos nicaragüenses, aún antes de que lo haga EEUU. Es previsible que si se viese posible un triunfo de Daniel Ortega, se daría una fuerte salida de recursos financieros del país, con lo que la economía sufriría un profundo deterioro que, de inmediato, obligaría a Ortega a tomar medidas de corte castrista-chavista, con lo que, allí mismo, tendríamos un fatal repetición de los entuertos de los años 80, sin llegar a escenarios de conflicto armado.

La mayor parte del PLC ha dado la espalda a Bolaños. ¿Cómo es posible que el mismo partido que le llevó a la Presidencia, ahora le rechace? ¿Es la presunta malversación de fondos en la campaña de 2001 de Bolaños, el motivo principal?

En absoluto. El rechazo se debe a que Alemán, líder de dicho partido y presidente de Nicaragua (1997-2002), favorable al estilo que impuso la familia Somoza durante 40 años, quiso gobernar el país desde su asiento en la Asamblea Nacional. Cuando dejó la Presidencia, chocó contra Bolaños: en Nicaragua se tiene una Constitución presidencialista, por lo que gobernar desde la Asamblea Legislativa es contrario al sistema. Gobierna el presidente de la República, como en EEUU. Al romper Bolaños con Alemán, éste mantuvo aglutinado a su partido alrededor suyo, y Bolaños, se quedó sin respaldo legislativo ni partidario.

¿Muestran los sandinistas un rechazo a la apertura? Es decir, ¿qué les preocupa del tratado de libre comercio entre Centroamérica y EEUU (Cafta)? ¿Por qué no permitir la intervención extranjera si ha servido para paliar la crisis de otros países?

Hay que difereniar entre sandinistas y danielistas. Mucha gente sandinista ya no apoya al FSLN bajo el actual liderazgo unipersonal de Ortega. Las encuestas señalan que una mayoría sandinista respalda la candidatura de Lewites, no la de Ortega. En cuanto al Cafta, la posición del líder sandinista es ideológica. Ortega sigue en la guerra fría. Mientras Castro Clama por un fin al embargo, es decir, por comerciar libremente con EEUU, el cabeza del FSLN, pide lo contrario.

Nicaragua, junto a Costa Rica, es el último país que queda por ratificar el Cafta. ¿Lo aprobará?

Eso dependerá totalmente de si los diputados del PLC, los que junto con los pocos diputados que respaldan a Bolaños, pueden formar mayoría en la Asamblea Nacional. EL FSLN no va a apoyar su aprobación porque Ortega ha propuesto participar en la iniciativa Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) del presidente Chávez.


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