|
Nicaragua vive desde hace casi un año
una crisis institucional que parece no tener fin. En octubre, la
Asamblea Nacional, dominada por los partidos de la oposición,
aprobó una serie de reformas constitucionales que recortaban
el poder de la Administración. Sin embargo, el presidente
nicaragüense, Enrique Bolaños, consideró que
estas modificaciones eran el inicio de una estrategia para apartaledel
poder y se negó a ratificarlas. Desde entonces, el Legislativo
ha iniciado una guerra contra Bolaños para apartarle del
poder. Antonio Lacayo, ministro de la Presidencia durante el Gobierno
de Violeta Chamorro (1990-1997), da su visión sobre el complejo
panorama a Americaeconomica.com
Unas pocas horas antes de que la Asamblea
Legislativa debatiese el desafuero de Bolaños y lo convirtiese
en una realidad, Daniel Ortega, líder del Frente Sandinista
de Liberación Nacional (FSLN), el principal partido de la
oposición, ha dado marcha atrás al proceso. Tan seguro
como estaba de su actuación, ¿qué ha motivado
a Ortega a no continuar con el proceso?
- Daniel Ortega nunca ha tenido la intención
real de apartar de la Presidencia a Enrique Bolaños. Eso
facilitaría la reunficación del Partido Liberal Constitucional
(PLC) bajo el liderazgo de Arnoldo Alemán, lo cual alejaría
las posibilidades electorales de Ortega para las elecciones nacionales
de noviembre de 2006. Sin embargo, ha amenazado con hacerlo durante
los últimos 22 meses como medida de presión para obtener
concesiones de Bolaños y mantener contento a Alemán.
Después de la reunión
extraordinaria del Sistema de Integración Centroamericana
(SICA), celebrada a petición de Bolaños para buscar
una salida a la crisis institucional del país, los máximos
mandatarios latinoamericanos han advertido que aislarían
económicamente a Nicaragua en caso de que las reformas a
la Constitución saliesen adelante. ¿Preocupa esta
amenaza a los partidos de la oposición?
- En Nicaragua es muy difícil saber
cuál es la oposición. Oficialmente, el partido en
el Gobierno es el PLC, y la oposición el FSLN. Pero en la
práctica, durante los últimos dos años, ambos
partidos han sido 'oposición' a la Administración
de Bolaños. Creo que en el fondo, a ambas formaciones les
preocupa una actitud aislacionista de los gobiernos centroamericanos,
ya que a ésta se sumaría una actitud similar en EEUU.
Y Nicaragua, alejada de EEUU, no tiene ninguna viabilidad. Si alguien
pensó que la tuvo cuando existía la Unión Soviética,
ahora ésta ya no existe. China, por su parte, no está
dispuesta a jugar el papel que hace 20 años jugó en
estos temas la extinta URSS.
Los sandinistas y liberales mantenían
un posible pacto para el desafuero de Bolaños. Sin embargo,
¿tendrá consecuencias negativas en ese acuerdo la
decisión de Ortega de paralizar la retirada de inmunidad
al presidente de Nicaragua?
El pacto Alemán-Ortega obedece únicamente
a los intereses del primero de verse libre de prisión domiciliar
en la que está, y a los del segundo de verse más cerca
de la silla Presidencial al mantener dividido al PLC entre los liderazgos
de Alemán y Bolaños. Este pacto no se romperá
por un retroceso en el desafuero de Bolaños.
Bolaños ha rechazado acudir
al encuentro que se celebró el pasado miércoles con
los partidos de la oposición para analizar la situación
del país. ¿En qué deberían ceder las
diferentes partes para restableceer el orden institucional del país?
La única salida es que la Asamblea Nacional
y el presidente Bolaños acepten que las últimas reformas
constitucionales entren en vigor una vez tome posesión el
próximo presidente de Nicaragua, en enero de 2007. Es la
única manera de que ambas partes salven la cara.
Si las reformas constitucionales son
respaldadas por la Corte Suprema de Justicia de Nicaragua (CSJ),
pero rechazadas por la Corte Centroamericana de Justicia (CCJ),
¿qué entidad judicial tiene la última palabra?
La dependencia que tiene la Corte Suprema de
Justicia con el pacto Ortega-Bolaños, es tal que al negarse
Bolaños a cumplir sus sentencias, no aparece ante la población
como un enemigo de la democacia. Ni la Policia Nacional, ni el Ejército
de Nicaragua quieren identificarse con dicho pacto, por lo que ante
una actitud así por parte del presidente Bolaños,
optan por no inmiscuirse, y respaldan la actitud del mandatario.
La población de Nicaragua, es,
como en cualquier crisis política, a la que más le
afecta esta situación. ¿Qué posibilidad existe
de que su opinión condicione los acontecimientos políticos?
Esta situación llegará a su fin
en las próximas elecciones Presidenciales. Si el Consejo
Supremo Electoral, también dependiente de los líderes
del pacto, permite que sean candidatos Eduardo Montealegre (PLC)
y Herty Lewites (FSLN) en los comicios del próximo año,
la población votará mayoritariamente por estas dos
opciones, por lo que los grandes perdedores serán los liberales
alemanistas y los sandinistas orteguistas. Si por el contrario,
el Consejo impide que alguno de ellos se presente para presidente
de la República, haciendo uso de la cobarde costumbre de
"inhibir candidatos", creo que pondrá en peligro
su capacidad de llevar adelante el proceso electoral previsto.
En el caso hipotético en el
que los sandinistas llegaran al poder, ¿qué supondría
para Latinoamérica y sobre todo, para EEUU? ¿Podría
ser el inicio de una crisis en el istmo?
El principal problema sería la reacción
de los mismos nicaragüenses, aún antes de que lo haga
EEUU. Es previsible que si se viese posible un triunfo de Daniel
Ortega, se daría una fuerte salida de recursos financieros
del país, con lo que la economía sufriría un
profundo deterioro que, de inmediato, obligaría a Ortega
a tomar medidas de corte castrista-chavista, con lo que, allí
mismo, tendríamos un fatal repetición de los entuertos
de los años 80, sin llegar a escenarios de conflicto armado.
La mayor parte del PLC ha dado la espalda
a Bolaños. ¿Cómo es posible que el mismo partido
que le llevó a la Presidencia, ahora le rechace? ¿Es
la presunta malversación de fondos en la campaña de
2001 de Bolaños, el motivo principal?
En absoluto. El rechazo se debe a que Alemán,
líder de dicho partido y presidente de Nicaragua (1997-2002),
favorable al estilo que impuso la familia Somoza durante 40 años,
quiso gobernar el país desde su asiento en la Asamblea Nacional.
Cuando dejó la Presidencia, chocó contra Bolaños:
en Nicaragua se tiene una Constitución presidencialista,
por lo que gobernar desde la Asamblea Legislativa es contrario al
sistema. Gobierna el presidente de la República, como en
EEUU. Al romper Bolaños con Alemán, éste mantuvo
aglutinado a su partido alrededor suyo, y Bolaños, se quedó
sin respaldo legislativo ni partidario.
¿Muestran los sandinistas un
rechazo a la apertura? Es decir, ¿qué les preocupa
del tratado de libre comercio entre Centroamérica y EEUU
(Cafta)? ¿Por qué no permitir la intervención
extranjera si ha servido para paliar la crisis de otros países?
Hay que difereniar entre sandinistas y danielistas.
Mucha gente sandinista ya no apoya al FSLN bajo el actual liderazgo
unipersonal de Ortega. Las encuestas señalan que una mayoría
sandinista respalda la candidatura de Lewites, no la de Ortega.
En cuanto al Cafta, la posición del líder sandinista
es ideológica. Ortega sigue en la guerra fría. Mientras
Castro Clama por un fin al embargo, es decir, por comerciar libremente
con EEUU, el cabeza del FSLN, pide lo contrario.
Nicaragua, junto a Costa Rica, es el
último país que queda por ratificar el Cafta. ¿Lo
aprobará?
Eso dependerá totalmente de si los diputados
del PLC, los que junto con los pocos diputados que respaldan a Bolaños,
pueden formar mayoría en la Asamblea Nacional. EL FSLN no
va a apoyar su aprobación porque Ortega ha propuesto participar
en la iniciativa Alternativa Bolivariana para las Américas
(ALBA) del presidente Chávez. |