Viernes 23 de septiembre de 2005
 
Rita sólo acarició a Cuba
Aurelio Pedroso (La Habana)
 

Nació como depresión tropical no muy lejos de la isla y fue desarrollándose mientras bordeaba la costa norte hasta tomar la muy respetable categoría de “huracán fuerza dos” en la escala internacional Saffir-Simpson. Casi las tres cuartas partes del territorio nacional soportó un diluvio de respeto, vientos que no causaron males mayores, viviendas como para terapia intensiva y las ya habituales averías en las redes eléctricas y de suministros de gas a la población.

Ni un solo muerto y más de 267.000 personas evacuadas hacia lugares seguros.

El huracán Rita vino como anillo al dedo al comandante Fidel Castro, quien una vez más tomó las riendas de todo el operativo y de paso, aún frescas las secuelas del Katrina en el sur de EEUU, le ofreció una clase magistral al presidente George W. Bush acerca de cómo deben evacuarse multitudes y protegerlas al paso de la tormenta.

Sólo dos provincias cubanas como Camagüey y Las Tunas, víctimas de una las peores sequías de la historia, no se vieron beneficiadas por el agua.

La gran suerte de los habaneros resultó que el Rita no decidiera adentrarse en la capital, un punto que afortunadamente han obviado los últimos huracanes que han azotado a Cuba. Aún así, alrededor de 40 viviendas se vieron afectadas por derrumbes, cifra que pudiera aumentar cuando el sol comience a dilatar estructuras.

Otro huracán más y llegaremos a la cifra récord de temporada que será de 18. Y ello será probable toda vez que octubre es el mes de mayor incidencia.

Desde ya habrá que cruzar los dedos.
Edita Asesores de Publicaciones S.L.