|
Mientras la Casa Blanca sigue sin explicar
cómo financiará los gastos de la reconstrucción
tras el paso devastador de Katrina y Rita, valorados
en 200.000 millones de dólares, una de las alternativas posibles
parece ganar peso en los blogs financieros: aumentar aún
más el endeudamiento externo.
No es la preferida de los expertos, ni de buena
parte del partido republicano, pero tiene ventajas políticas.
Muchas más que retocar al alza los impuestos, como solicitan
los economistas ortodoxos.
Lo cierto es que durante el mandato de Bush
la recaudación fiscal no ha dejado de menguar. En 2000, la
cifra suponía un 20,9% del PIB. En 2004, sólo supuso
un 16,3%. Algo menos que este año en el que se espera que
aumente hasta el 17,5%.
Desde el FMI, por ejemplo, se ha recomendado
a Washington que opte por la opción fiscal. Habría
varias formas de hacerlo: suprimir algunas de las deducciones actuales,
establecer un impuesto federal sobre el consumo o crear una nueva
tasa que grave el gasto de energía. Son ideas que podrían
ser efectivas, pero poco populares y quizá Bush no pueda
permitírselas.
Aspirina. Y ahí vuelve a aparecer
la aspirina perfecta: una macroemisión de bonos que permita
a los no residentes prestarle a EEUU el dinero.
De momento, los inversores internacionales
no parecen haber perdido el apetito por los activos en dólares.
Según los últimos datos del Tesoro, en julio los no
residentes compraron títulos en dólares por valor
de 101.400 millones. Y, en este momento, los extranjeros poseen
ya bonos del Estado estadounidense por valor 2,03 billones de dólares,
el 49,5 % de la deuda total viva que asciende a 4,1 billones de
dólares.
Japón y China, principales acreedores de EEUU. Japón,
el mayor acreedor de EEUU, posee 683.000 millones de dólares
de deuda estadounidense, y China 242.000 millones.
Ambos países han triplicado sus posiciones
desde 2000 en un intento de mantener bajo control la pérdida
de valor del dólar. Muchos expertos creen que en ambas naciones
se seguiría comprando. Pero, ¿se puede permitir EEUU
seguir aumentando su deuda viva? Hay división de opiniones.
Para financiar con rapidez los presupuesto de urgencia aprobados
por las cámaras con objeto de iniciar la reconstrucción
no habría demasiados problemas. Serían sólo
76.000 millones de dólares. Apenas un aumento del 1%. Pero
hace falta más dinero.
El compromiso presidencial de reducir el
déficit, en peligro. Según los blogs,
la cantidad podría ser más elevada. Los rumores de
mercado indican que el Tesoro ya prepara una macroemisión
de 300.000 millones para la reconstrucción. Si se realiza
supondría un aumento del 7,3% en la deuda viva estadounidense
(4,1 billones). ¿Demasiado?
En cualquier caso, los comentaristas dan por
hecho de que no habrá noticias oficiales hasta después
del 30 de septiembre, día en que concluye el año fiscal
estadounidense. Los imperativos políticos se imponen. Al
inicio de su segundo mandato, Bush se comprometió a abandonar
la Casa Blanca en 2009, con el déficit público situado
en cero.
En 2004, la cantidad alcanzada 412.800 millones
de dólares fue récord histórico. Y, aunque
las catástrofes naturales puedan obligarle a olvidar lo prometido
y, en 2006, las cifras vuelvan a elevarse hasta la estratosfera,
este año en Washington quieren exhibir una sustancial mejora
de las cifras.
En concreto una reducción del 19,3%
que deje la cifra en 333.000 millones. El impacto del Katrina se
ha producido sólo 30 días antes del cierre del año
y sería algo complicado buscar en él la justificación
de un flagrante incumplimiento.
|