| El
presidente de Argentina, Néstor Kirchner, ha criticado
a las grandes cadenas de supermercados, a las que acusa
de pactar ilegalmente los precios de los productos. Una
práctica que, según el mandatario, tiene mucho
que ver con el nuevo dato de inflación. El Instituto
Nacional de Estadística argentino ha revelado que
los precios de consumo han subido entre agosto y septiembre un 1,2%.
Este
porcentaje no es una buena noticia para el Gobierno de Kirchner,
menos todavía cuando está inmerso en la fase
final de las elecciones generales, previstas para el próximo
23 de octubre. El incremento en los precios que se ha producido
en el último mes aprieta mucho los cálculos
que había hecho el Ejecutivo argentino, que había
estimado que el índece de precios de consumo crecería
este año hasta un tope máximo del 10,5%. Ahora, cuando sólo
faltan tres meses para cerrar el año fiscal, la inflación
acumulada desde enero hasta septiembre se sitúa en
el 8,9%.
El
mandatario argentino quiere cumplir con su pronóstico
y para ello ha amenazado a las cadenas de supermercados
con inspecciones permanentes y sanciones si continúan elevando los precios de
los artículos que venden.
Algunos
analistas revelan al diario El Nacional que Kirchner
teme que estos resultados económicos puedan pasarle
factura en las urnas y por ello ya ha planificado una estrategia
que se basa en atemorizar a los sectores económicos
más poderosos a través de críticas
públicas para ganar así más respaldo en las clases
populares.
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