| Las
últimas declaraciones del ex secretario del Partido
de los Trabajores (PT), Silvio Pereira, ha devuelto la sombra
de la corrupción sobre la cúpula de la agrupación
política del presidente Lula Da Silva. Pereira ha
asegurado que el mandatario brasileño y todo su equipo
de Gobierno estaban al tanto de la existencia de una contabilidad
paralela para financiar las campañas electorales.
Pero la acusación todavía va más allá:
el ex colaborador de Lula asegura que sufrió presiones
desde dentro del PT para que renunciara al cargo.
Las
revelaciones del ex colaborador del mandatario brasileño
en la entrevista al diario Folha de Sao Paulo no
han sonado a nuevo. Pereira ha vuelto a reavivar el fantasma
de la corrupción y del pago de sobornos sobre cada
uno de los 21 miembros de la dirección del partido
de Gobierno.
Pero
el presidente Lula se ha mantenido a salvo de estas nuevas
acusaciones. Pereira ha inculpado al mandatario, que según
sus declaraciones se ha mantenido siempre al margen de las
decisiones del la cúpula del partido.
Pero
quienes no han tenido tanta suerte son los 17 diputados
que se sientan en el banquillo de los acusados en la Comisión
Ética del Congreso brasileño que estudia el
escándalo. Son los legisladores de los partidos afines
a Lula, a quienes se les responsabiliza de aceptar suculentas
candidades de dinero a cambio de apoyar las propuestas de
Lula en el Congreso.
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