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Japón
está focalizando gran parte de las inversiones internacionales.
Una de las mayores gestoras del mundo, Fidelity, planea
duplicar sus activos en Asia, con el país nipón
como objetivo principal, y la Bolsa de Tokio presenta un
claro saldo neto comprador desde el extranjero.
La
recuperación de la economía japonesa atrae
cada vez a más inversores. Las incertidumbres políticas
fueron despejadas hace menos de un mes con el rotundo triunfo
electoral de Junichiro Koizumi, que abandera el programa
de reformas económicas en la segunda economía
mundial.
La
mayor y más polémica de estas reformas es
la privatización del sistema postal, que ya está
en proceso.
Esta
liberalización del servicio postal es precisamente
uno de los principales atractivos que encuentra Fidelity
en Japón, que espera lograr parte de los depósitos
controlados aún por Japan Post.
La
gestora estadounidense ha elegido el país nipón
como su segundo mercado, sólo por detrás de
EEUU. Fidelity pretende duplicar sus activos gestionados
en Asia en los próximos cinco a diez años,
para pasar de los 49.000 millones de dólares actuales
hasta los 100.000 millones.
A
diferencia de otras entidades, China no será su principal
apuesta inversora. Sus trabas legales convertirán
a Japón en su primer objetivo.
La
mejora de la economía japonesa ha propiciado que
en 14 de las últimas 15 semanas los inversores internacionales
presentaran un saldo neto comprador en la Bolsa de Tokio,
que cotiza ya en zona de máximos de cuatro años
y medio.
Informe
Tankan. El informe Tankan, elaborado por el Banco de
Japón y que evalúa las expectativas de las
principales empresas niponas, continuó con su mejora
en el último trimestre, si bien el petróleo
restó fuerza a este avance.
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