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David
Gross, coodinador de Comunicaciones Internacionales del
Departamento de Estado de EEUU, ha declarado en Ginebra
que su país considera simplemente inaceptable la
petición realizada por varias naciones en desarrollo
de que los servidores finales que permiten el tráfico
de datos en la Red pasen a ser supervisados y controlados
por una autoridad internacional bajo el mandato de la Organización
de Naciones Unidad (ONU).
Los
países que defienden esta solución consideran
que, con independencia de que el origen de Internet resida
en un proyecto de mejora de las comunicaciones impulsado
en su día por el Pentágono, la dimensión
mundial que ha alcanzado la Red justificaría que
su control final no esté en manos del Gobierno de
un solo país. La cuestión es uno de los puntos
centrales que serán abordados en la Conferencia Mundial
de Información y Comunicaciones que celebrará
en noviembre la ONU en Túnez.
Gross
ha querido dejar claro, antes de que se iniciara la última
reunión preparatoria para este evento, que EEUU está
dispuesto a llegar a acuerdos para mejorar el tráfico
mundial de información, pero que no abordará
la cuestión de Internet.
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