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El
efecto de las complicaciones por las que atraviesa el Ejército
de EEUU en Irak empieza a tener consecuencias en los planes
del Pentágono. Según han reconocido al Washington
Post fuentes oficiales de la Armada, las fuerzas navales
del país, en el pasado año fiscal estadounidense,
que concluyó el 30 de septiembre, la Marina sólo
consiguió incorporar 73.300 nuevos reclutas, unos
1.000 menos que la cantidad media de incorporaciones de
la última década. Pero, lo que es aún
peor, 6.700 menos que los 80.000 que se necesitaban para
asegurar el aumento de la tropa necesario para cumplir las
previsiones. Y eso que se ha producido la incorporación
de 12.000 nuevos soldados, entre reservistas recuperados
y guardias nacionales.
Bajas. Sin contar con el número de bajas que
se han producido en Irak y Afganistan, los responsables
del Ejército contaban aumentar el número de
soldados desde 315.000 a unos 345.000 para poder crear diez
nuevas divisiones en este cuerpo hasta alcanzar el número
de 43. La crisis de la Marina preocupa especialmente porque
hasta el año pasado mantenía un altísimo
grado de retención de efectivos, alrededor del 108%,
de los números previstos y porque en 2005, en un
intento desesperado por cumplir sus planes se inviertieron
130 millones de dólares en una campaña de
publicidad. Ahora el Ejército presiona al Congreso
para que aprueben nuevos incentivos, como un aumento del
100% en las pagas extras.
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