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El
tema energético ha sido uno de los protagonistas
en la cumbre entre Rusia y la UE, en la que Putin, ante
los recelos europeos respecto al creciente poder de la estatal
Gazprom, ha ofrecido una mayor apertura de su mercado gasista,
y la construcción de un gran gasoducto.
Una
tercera parte de la demanda de petróleo de la UE
es cubierta por Rusia, que también facilita cerca
de la mitad del gas que consumen los 25 países comunitarios.
Esta
dependencia de Rusia, en un contexto de precios energéticos
récord, no podía pasar por alto en la cumbre
que han celebrado la UE y Rusia.
Después
de entrevistarse con el presidente de la Comisión
Europea, José Manuel Durao Barroso, Vladimir Putin se ha
reunido con el presidente de turno de la UE, Tony Blair.
Tanto
Putin como Blair han coincidido en valorar los avances logrados
para fortalecer las relaciones entre Rusia y la UE, y entre
ellas, las relacionadas con la cooperación energética.
En
la cumbre, el propio Putin ha tenido que negar que el creciente
poder del gigante gasista y petrolero Gazprom, controlado
por el Kremlim, y que acaba de sellar la adquisición
de la petrolera Sibneft, afecta a la independencia
energética de Europa.
Putin
ha destacado que sin la contribución de Rusia, el
precio del petróleo sería muy superior aún
al actual, y en un gesto para suavizar las reticencias europeas,
ha asegurado al término de la cumbre que hemos
tomado la decisión de permitir a socios europeos
producir gas natural en Rusia.
Putin
también se ha referido a las negociaciones de la
estatal Gazprom para llevar a cabo el proyecto de construcción
de un gran gasoducto, que partiría de Rusia, pasaría
por debajo del Mar Báltico, y concluiría en
Alemania, con el fin de facilitar el suministro de gas a
Europa.
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