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Miércoles 5 de octubre de 2005 
 
La Sec, incapaz de entregar las indemnizaciones de la “burbuja”
 

Cinco años después del estallido de la "burbuja tecnológica" en Wall Street sus secuelas aún permanecen.

Los supervisores y la Justicia han realizado parte del trabajo, pero muchos inversores aún no han recibido las compensaciones a las que tienen derecho.

Los culpables, compañías, altos ejecutivos y bancos de inversión han sido sancionados. Y el dinero de las multas, sanciones y acuerdos extrajudiciales se ha recaudado.

Pero la suerte de los beneficiarios finales parece depender de la eficacia del organismo encargado de cerrar su caso.

Y, curiosamente, es la Comisión de Valores (SEC), la institución más directamente implicada en la persecución de los escándalos bursátiles, la que ha demostrado menos eficiencia en este aspecto.

Según los datos de un informe del Comité de Auditoría del Congreso, desde 2002 hasta el primer semestre de 2005 la SEC ha recibido 4.800 millones de dólares (4.027 millones de euros) procedentes de los infractores implicados en 75 casos de actuaciones fraudulentas.

Pues bien, en ese mismo periodo de tiempo sólo ha conseguido hacer llegar a su destino las indemnizaciones correspondientes a tres de ellos por un valor de 60 millones de dólares (50,33 millones de euros), un 1% del total.

Dinero. Y, ¿qué ha hecho el supervisor de Wall Street con el resto del dinero? Nada ilegal, ni beneficioso.

Según la legislación federal contra el fraude corporativo, aprobada con carácter de urgencia en 2002 para detener la sangría de credibilidad que los escándalos habían provocado en las bolsas, los fondos deben ser depositados en una cuenta de la FED, que no contempla ningún pago de intereses sobre este inmovilizado.

De modo que no hay dudas. La SEC no saca ningún partido monetario de las demoras. Entonces, ¿por qué no entrega el dinero? Al parecer, por simples problemas técnicos.

El problema es que antes de entregar el dinero el supervisor bursátil tiene que identificarles. Y esa tarea no es fácil.

Sobre todo cuando el fraude lo han cometido compañías, cuyos anteriores responsables no eran demasiado escrupulosos con sus listados.

 
Edita Asesores de Publicaciones S.L