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La
Oficina Presupuestaria a la Casa Blanca ha revocado una
orden presidencial emitida por este Departamento hace sólo
un mes. Entonces se fijó un límite máximo
de 250.000 dólares para los gastos que tuvieran que
pagarse por medio de tarjetas de crédito oficiales,
siempre que estuvieran relacionados con servicios destinados
a la reconstrucción de los daños causados
por el Katrina. La nueva regulación había
sido duramente criticada por demócratas y republicanos
que consideraban innecesario utilizar esta forma de pago
para gastos de emergencia tan cuantiosos. En su opinión,
la falta de controles previa a la aprobación de estos
pagos abría una clara puerta a posibles usos corruptos
del dinero federal.
Congreso. Para estos parlamentarios, los límites
establecidos por el Congreso (2.500 dólares de modo
habitual y 15.000 dólares en situaciones de emergencia)
eran más que suficientes. Consideraban que cualquier
gasto que superase estas cantidades tendría que pagarse
con los otros sistemas de subvención previstos. El
portavoz de la Oficina Presupestaria, Clay Johnson, ha justificado
la rectificación en motivos prácticos. Según
afirmó en una rueda de prensa celebrada en Washington,
ni el Departamento de Defensa, ni los oficiales del Departamento
de Seguridad Interior habían llegado a utilizar los
nuevos límites máximos más que en contadas
ocasiones, por lo que no tenían sentido mantener
el aumento del límite.
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