| La
creación del Anillo Energético Suramericano,
el sueño del ex presidente del Banco Interamericano
de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias, podría convertirse
en realidad el próximo mes de diciembre. Las negociaciones
de los representantes del sector energético de los
seis países implicados en el proyecto (Argentina,
Brasil, Uruguay, Paraguay, Chile y Bolivia) están resueltas
en un 90%, según ha asegurado el titular de Economía
y Energía de Chile, Jorge Rodríguez. Sin embargo,
los políticos aún tendrán que alcanzar
acuerdos en relación al sistema tributario de cada
país y en la creación de un sistema de controversias
para solucionar conflictos.
Los
ministros de Energía de los países que formarán
parte en la creación del Anillo Energético
se encuentran en Montevideo (Uruguay) para preparar, a través
de reuniones técnicas la elaboración de un
estatuto institucional del proyecto. Unos trabajos que buscan
trasladar gas desde los yacimientos que existen en la parte
peruana de Los Andes a Chile, Argentina, Uruguay y Brasil,
países que disponen de infraestructura suficiente
para recibirlo.
Después
del encuentro, Rodríguez destacó ante los
medios de comunicación locales la necesidad de financiar
la iniciativa energética con capital privado y mencionó
que ya existen varias empresas interesadas en un proyecto
que puede suponer una inversión de 3.000 millones
de dólares (2.507 millones de euros). Entre las compañías
que ya han manifestado su intención de colaborar
destacan la francesa Suez, y las argentinas, Techin y Plus
Petróleo.
El
titular de Energía chileno se mostró optimista
ante la posibilidad de poder incluir a otras naciones en
el Anillo Energético. Rodríguez hizo especial
mención de Bolivia, que si bien participa de forma
activa en las reuniones, atraviesa por una complicada situación
políticia que le podría impedir firmar el
tratado en diciembre. Por otra parte, resaltó el
interés de Venezuela por integrarse en el proyecto,
pero aún tendría que resolver cuestiones de
carácter físico y estratégico.
El
objetivo principal del Anillo Energético es de reducir
paulatinamente la dependencia que toda la región
ha desarrollado hacia el gas de Bolivia, un país
inmerso en una crisis política recurrente que puede
acabar por afectar a sus suministros.
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