| La
acusación de tráfico de influencias que pesa
sobre el empresario chileno Andrónico Luksic, miembro
de la familia más rica de Chile, para obtener permisos
de construcción de una empresa en Perú, podría
convertirse en un nuevo conflicto diplomático entre
los países andinos. Según ha publicado el
diario chileno La Tercera, el Ejecutivo de Chile
habría aconsejado a Luksic que no asisitiese a la citación
judicial en Lima. De momento, la Corte Suprema de Perú
ha emitido una orden de captura internacional del magnate
chileno.
Además,
La Tercera añade en sus informaciones que
el Gobierno chileno planteó la posibilidad de que
Luksic se hospedase en la Embajada de Chile en Perú,
en vez de en un hotel en Lima, en el tiempo que transcurriesen
las investigaciones judiciales. Sin embargo, el Ejecutivo
peruano denegó la propuesta al considerar que el
edificio diplomático está declarado como suelo
chileno.
La
Corte Suprema de Perú ha emitido una orden de captura
internacional sobre Luksic, debido a su ausencia a la vista
oral. Sin embargo, el empresario chileno tiene la legislación
a su favor, ya que la policía internacional de Chile ha
explicado que la petición del Supremo peruano no
tiene efectos prácticos en el país de residencia
de los afectados.
Por
su parte, Luksic ha declarado que no asistió al juicio
porque en su opinión, no existían garantías
de un proceso justo e imparcial. Además, el acusado
ha recordado que siempre ha viajado a Lima cuando ha sido
necesario, pero critica que en los últimos meses
han ocurrido sucesos que demuestran que la justicia peruana
discrimina a los chilenos por su nacionalidad
Andrónico
Luksic, Gonzalo Menéndez y Fernando Pacheco fueron
acusados por tráfico de influencias tras aparecer
en vídeos grabados en 1998 en los que negocian supuestos
favores judiciales con el ex jefe de Inteligencia, Vladimiro
Montesinos, en un litigo con la Municipalidad de Lima que
se oponía a que Lucchetti construyese su fábrica
cerca de la zona protegida 'Los Pantanos de Villa'.
Una
bandera, motivo de otro conflicto diplomático.
El conflicto diplomático que podría surgir
de las acusaciones vertidas a Luksic surge después
de que apenas hace un mes, los gobiernos de los paises andinos
viesen afectadas sus relaciones bilaterales.
En
esta ocasión, el diputado peruano de Perú
Ahora (PA), Ronnie Jurado, durante el debate parlamentario
en el que se concedió el voto de confianza al nuevo
Gabinete de Pedro Pablo Kuczynski, colocó una bandera
de Chile sobre el escaño del ministro de Defensa,
Marciano Rengifo, a quien acusa de mantener vínculos
con una empresa chilena. Rengifo tiró bruscamente
el emblema al suelo y su acción fue entendida como
un insulto a la nación vecina.
El
primer ministro de Perú envió rápidamente
disculpas a Chile con el objetivo de evitar que la polémica
mantenida en la Cámara se complicara. Las autoridades
chilenas aceptaron las disculpas no sin antes condenar el
altercado y calificarlo de lamentable, desconcertante y
contradictorio. El presidente de Chile, Ricado Lagos, recordó
las relaciones existentes entre ambos países y los
sistemáticos esfuerzos llevados a cabo por ambos
gobiernos destinadas a la integración de Perú
y Chile con el objetivo de suavizar las tensiones
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