| Las
llamadas telefónicas del presidente de Nicaragua,
Enrique Bolaños, a su homólogo en Costa Rica,
Abel Pacheco para encontrar una solución al conflicto
de soberanía del río San Juan no han servido
de nada. El mandatario costarricense ha acudido a la Corte
Penal Internacional (CPI), con sede en La Haya, para denunciar
que la nación vecina impide que guardias de Costa
Rica naveguen por el río. Bolaños ha respondido
con la retirada del embajador de nicaragüense, una
decisión desacertada para las relaciones dimplomáticas,
a juicio de algunos expertos de Derecho Internacional.
El
líder del Frente Sandinista de Liberación
Nacional (FSLN), Daniel Ortega, ha propuesto que Nicaragua
envíe otra demanda a la CPI, para contraria a la
de Costa Rica. Una propuesta que apoyan una gran mayoría
de los ciudadanos, según destaca la prensa local.
Además, la Administración nicaragüense
ha reforzado su presencia militar en el río San Juan
y amenaza con gravar el 25% de los bienes, productos y servicios
que provengan de territorio costarricense.
El
conflicto entre ambos países comenzó el pasada
semana, cuando terminó la tregua de tres años
que los presidentes de Costa Rica y Nicaragua habían
firmado en 2002. Un periodo en el que delegaciones de las
dos naciones fronterizas discutirían los términos
de soberanía del río después de que
en 2001 el Gobierno nicaragüense bloquease el acceso
a la zona de guardias costarricenses armados.
Sin
embargo, el Gobierno de Nicaragua asegura que los tratados
asumidos por las dos naciones revelan que los nicaragüenses
tienen exclusivamente el dominio del río desde su
nacimiento hasta su llegada al Océano Atlántico
y que Costa Rica tiene únicamente derecho de libre
navegación con objeto de comcercio
|