| La
aprobación del nuevo régimen fiscal de Pemex
en el Congreso de México será una de las principales
metas del nuevo secretario de Energía (Sener), Fernando
Canales. El nuevo funcionario ha manifestado la necesidad
de reducir la carga impositiva de la paraestatal mexicana
con el objetivo de permitir que la petrolera tenga suficientes
recursos para modernizar sus instalaciones. Un proyecto
al que el presidente de México, Vicente Fox, ha dado
la espalda por considerar que provocaría la disminución
de los recursos en las arcas estatales.
Con
estas declaraciones, Canales coincide con su predecesor
Fernando Elizondo, quien siempre manifestó su respaldo
al proyecto de ley que modifica el régimen fiscal
de Pemex. El ex secretario de Energía renunció
a su cargo la semana pasada con el objetivo de participar
en las próximas elección presidenciales de
México, en julio de 2006.
En
su discurso, Canales también hizo mención
a la polémica iniciativa de Vicente Fox de permitir
la entrada de capital privado en la paraestatal para impulsar
el sector energético nacional. El nuevo titular de
la Sener aseguró que la iniciativa no representa
un peligro para la soberanía nacional y calificó
de urgente la apertura a la inversión privada en
áreas como la petrolera y la electricidad al considerar
que México no tiene capacidad presupuestaria para canalizar
recursos en este sector.
Sin
embargo los principales partidos de la oposición,
que dominan el Congreso, rechazan el proyecto de Fox al
indicar que la Carta Magna mexicana otorga a Pemex el
monopolio de las labores de exploración, explotación,
almacenamiento y distribución de la energía.
Además critican al mandatario de México, a
quien acusan de querer privatizar Pemex.
La
reforma fiscal de Pemex.
El proyecto de la Asamblea Legislativa, aprobado en el
Congreso el pasado mes de julio, preveía aligerar
la carga fiscal de Pemex entre 1.500 y 2.300 millones de
dólares (1.196 y 1.835 millones de euros) en 2006
y otros 7.400 millones (5.903 millones de euros) en los
siguiente siete años. Pero al Gobierno de México
no le salían las cuentas, ya que con estas modificaciones,
los recursos destinados al fisco disminuirían en
unos 6.000 millones de dólares (5.396 millones de
euros) en concepto de impuestos y derechos de la petrolera
en el primer año de vigencia, lo que afectaría
directamente al gasto público federal y al de los
estados.
De
momento, las diferentes posturas sobre la reforma fiscal
convergen en la necesidad de paliar el agujero económico
de Pemex. La deuda total acumulada de la compañía
a finales del pasado mes de marzo ascendía a 515.890
millones de pesos (32.266 millones de euros) y a largo plazo
puede alcanzar por distintos conceptos los 990.000 millones
de pesos (75.405 millones de euros), de los cuales la tercera
parte correspondería a los pagos que deberá
hacer a sus trabajadores jubilados.
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