| El
prolongado conflicto institucional que asola a Nicaragua
desde hace ya casi un año se ha convertido en una
preocupación para el Gobierno de EEUU.
Así lo ha demostrado Washington con la decisión de dar
un paso más en su apoyo al presidente nicaragüense,
Enrique Bolaños, y ha enviado a su subsecretario
de Estado, Robert Zoellick, para que contribuya a cerrar
las diferencias entre los poderes Ejecutivo y Legislativo.
El mensaje del político estadounidense ha sido tajante:
la Administración Bush eliminará las ayudas
económicas que envía al país si no se
pone fin a la crisis política.
Zoellick
ha calificado a la formación gobernante Partido Liberal
Constitucional (PLC) y a su líder y ex presidente
de Nicaragua, Arnoldo Alemán, de fuerzas corruptoras
del poder. La mayor parte de los liberales ha dado la espalda
a Bolaños con el objetivo de debilitar al Ejecutivo
después de que Alemán fuese encarcelado en 2001 -actualmente en libertad condicional- por lavado de dinero y malversación de fondos.
Además,
el representante de EEUU considera que el Frente Sandinista
de Liberación Nacional (FSLN), la principal fuerza
de la oposición, es un movimiento no democrático.
Los sandinistas rechazan someter a votación en el
Parlamento el tratado de libre comercio entre
Centroamérica y EEUU (Cafta), situación que
ha llevado a Zoellick a amenzar con excluir al país centroamericano
del acuerdo comercial.
El
subsecretario de Estado de la Administración Bush
ha asegurado que Washington impulsará una salida
democrática a la crisis de Nicaragua en el marco
de la Organización de Estados Americanos (OEA), para
evitar lo que, a su juicio, podría conducir a un golpe
de Estado. El mismo argumento con el que Bolaños
envió a sus ministros a EEUU para pedir ayuda internacional.
La
crisis institucional de Nicaragua dura ya casi un año.
El Ejecutivo se niega a ratificar unas reformas constitucionales
que la Asamblea Nacional aprobó el pasado mes de
octubre para limitar el poder de la Administración.
Bolaños considera que sandinsitas y liberales, que
dominan el Poder Legislativo, han pactado una alianza para
apartale del poder.
Ante
la negativa de Bolaños de no modificar la Carta Magna, la oposición emplea
como medida de presión la retirada de inmunidad que
la Asamblea Nacional aprobó la semana pasada de seis
ministros del Gobierno y el propio Bolaños, a quienes
acusan de malversación de fondos en la campaña
política de 2001 que llevó al actual presidente
al Poder.
|