Viernes 30 de septiembre de 2005
 
Las regiones bolivianas están enfrentadas por una redistribución de los escaños en el Parlamento
 
Vuelve la guerra autonómica
Alba Gil
 

Las provincias bolivianas están enzarzadas en un conflicto autonómico que ha provocado también un distanciamiento entre los poderes Ejecutivo y Legislativo. Una situación que ha sembrado un clima de total incertidumbre en el país. Tras el fallo del Tribunal Constitucional, que ha paralizado las elecciones del próximo 4 de diciembre y que insta a redistribuir los escaños que actualmente tienen asignados cada una de las provincias bolivianas, los protagonistas de esta crisis están lejos de encontrar una solución pactada. Mientras que el Gobierno insiste en que las elecciones se realicen en la fecha prevista, los presidentes de la cámaras proponen retrasar los comicios hasta el 2007.

Hasta el momento, las reuniones para salvar esta crisis no han tenido éxito. Los encuentros en el Congreso comenzaron el pasado lunes y se han ido sucediendo a lo largo de toda la semana y sólo han servido para poner de manifiesto la disparidad de las posiciones. No hay acuerdo entre ninguna de las partes implicadas.

El fallo del Tribunal Constitucional ha sido el detonante de esta crisis. El Alto Tribunal ha aceptado la demanda de los representantes políticos de Santa Cruz, que exigen una nueva redistribución a su favor de los asientos en el Parlamento a través de la actualización del censo de votantes. El dictamen, que se ha hecho público cuando sólo faltan tres meses para la cita en las urnas, obliga al Congreso a tomar una decisión al respecto y, por el momento, deja las elecciones en suspenso.

Las autonomías. Un cambio en la asignación actual de los escaños perjudicaría a las provincias de Potosi, la Paz y Oruro. Los representantes políticos de estas provincias han formado una alianza para defender su representación parlamentaria. Una estrategia que se basa en defender sus escaños con amenazas de protesta y otras fórmulas para pactar la solución. Entre ellas, proponen que se cambie la convocatoria de elecciones generales en un llamamiento a una Asamblea Constituyente.

Pero la oferta de las regiones occidentales también incluye otros métodos que pasarían por encima de la Constitución, como ampliar de 130 a 136 el número de escaños en el Congreso. Una opción con la que se otorgarían los asientos que demanda Santa Cruz, pero que no disminuiría el número que ahora tienen asignados.

Ambos bandos se ven las caras en el Congreso. Allí los debates se han subido mucho de tono y las sesiones se han suspendido en varias ocasiones por los enfrentamientos entre los diputados. La postura de Santa Cruz es tajante, quieren que se acate la resolución del Tribunal Constitucional y no dan cabida a otras posibilidades de solución. Fuentes del Comité cívico cruceño han asegurado a Americaeconomica.com que no admitirán ninguna disposición que se aleje de la Constitución y de las leyes bolivianas. Por ello, no respaldarán el aumento de el número de escaños en el Congreso ni ninguna modificación del calendario establecido.

Las cámaras . Ante la dificultad de encontrar un punto en común, los presidentes del Congreso y del Senado, Norah Soruco y Sandro Giordano, respectivamente, han propuesto que los comicios se pospongan hasta 2007. Fecha en la que terminaría la actual legislatura parlamentaria, que comenzó en 2002, cuando asumió la presidencia Sánchez de Lazada.

El Gobierno. La proposición de las presidentes de las cámaras no convence al Ejecutivo. El presidente 'transitorio' Eduardo Rodríguez ha declarado que cumplirá con los compromisos que asumió el pasado mes de junio, cuando aprobó la convocatoria a estas elecciones. Por este motivo, el mandatario ha subrayado que no prorrogará su presidencia más allá del próximo 11 de enero.

Rodríguez insiste en solucionar este enfrentamiento autonómico y cumplir con el programa pactado. Un acuerdo que calmó la tensión provocada por las demandas autonómicas de las provincias orientales y que estableció las elecciones y una Asamblea Constituyente para el mes de abril del próximo año. Todo parecía ir encaminado hacia una nueva etapa de Bolivia, pero no ha sido así.

Si el Congreso no consigue solucionar esta crisis y el presidente cumple con su anuncio y se retira de la Presidencia, la estabilidad política de Bolivia volverá a tambalearse. También habrá elecciones, pero no generales, sino a presidente y vicepresidente, para cumplir con el final de la legislatura.

Aunque todavía hay tiempo para salvar la situación, la tensión es latente. El Gobierno y los presidentes de las cámaras saben que esta situación amenaza en convertirse en otra explosión social. Por ello han pedido calma. Confían en que en los próximos días las provincias acerquen sus posiciones y se acuerde un final a esta crisis.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.