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Las diferencias por las reformas constitucionales
que enfrentan a los poderes Ejecutivo y Legislativo de Nicaragua
desde hace hace ya casi un año parecen no tener fin. La Asamblea
Nacional del país, dominada por la oposición, ha decidido
poner en marcha el proceso de desafuero de seis ministros del Gobierno
acusados de corrupción. El mandatario nicaragüense,
Enrique Bolaños, no ha encajado bien esta actuación,
a la que ha calificado de golpe de Estado, y ha permitido a los
procesados salir del país, con la excusa de exponer a la
Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) la crisis
institucional por la que atraviesa Nicaragua. Pero nadie sabe cuando
volverán.
A pesar de la ausencia de los ministros, el
Congreso ha aprobado ya retirar la inmunidad a los seis altos cargos
que forman parte de un grupo de 30 personas implicadas en casos
de malversación de fondos en la campaña política
que llevó a Bolaños al poder en 2001. Los desaforados
son: el titular de Educación, Miguel García; de Medio
Ambiente, Arturo Arding, y de Gobernación, Julio Vega; así
como a otros tres viceministros que también se enfrentan
a cargos por delitos electorales.
Los funcionarios han emprendido un viaje a
Washington para pedir a la CIDH, dependiente de la Organización
de Estados Americanos (OEA), ayuda ante lo que consideran una persecución
política. Fuentes consultadas por Americaeconomica.com
han indicado que este organismo multilateral ha criticado fervientemente
las medidas adoptadas por el principal partido de la oposición
en Nicaragua, el Frente Sandinista de Liberación Nacional
(FSLN), aliado con el Partido Liberal Constitucional (PLC), la formación
que llevó a Bolaños al poder pero que ahora quiere
apartarle de la Presidencia, después de que encarcelase al
líder liberal, Arnoldo Alemán, por corrupción
De momento, Bolaños ha encontrado en
EEUU un importante aliado en su lucha contra el Legislativo. El
Congreso estadounidense ha aprobado una resolución en la
que solicita a la Administración Bush que apoye activamente
al presidente nicaragüense en el conflicto institucional.
El acuerdo aprobado por la Cámara estadounidense
condena las reformas constitucionales aprobadas en octubre por la
Asamblea Nacional nicaragüense, controlada por liberales y
sandinistas, que buscan limitar el poder de la Administración
de Nicaragua. El Gobierno de EEUU considera que es perjudicial para
la estabilidad política en Latinoamérica y respalda
la intención del Ejecutivo de Bolaños de no querer
ratificar las reformas a la Carta Magna.
El regreso de Alemán. Antes
de que el Congreso iniciara el proceso del desafuero de los ministros,
todo parecía indicar que ambas partes implicadas, el Ejecutivo
y el Legislativo, celebrarían una reunión para poder
encontrar algún punto en común y resolver sus diferencias.
Sin embargo, las miradas de los nicaragüenses no estaban puestas
ni sobre Bolaños ni sobre la oposición: Arnoldo Alemán,
ex presidente de Nicaragua y líder del PLC, ha vuelto a la
vida política. Aunque en libertad condicional.
Y lo hace con ganas de intermediar en el conflicto
que mantiene en vilo a los principales poderes del país.
Así se lo hizo saber a su eterno rival, Bolaños, a
quien le aseguró que su partido estaba dispuesto a negociar
siempre y cuando el mandatario nicaragüense no impusiese ninguna
condición. Pero las exigencias del ex presidente llegaban
tarde: Bolaños ya había anunciado que sólo
habría posibilidad de tregua si el Congreso retiraba las
reformas constitucionales.
Esta decisión ha sido el principal detonante
para volver a enfrentar a ambos políticos. Una batalla que
para Alemán podría convertirse en una posibilidad
de venganza, ya que fue Bolaños quien ordenó su entrada
en prisión, una decisión que le costó el rechazo
de la mayor parte de los diputados de su partido, el PLC. Pero el
Tribunal de Apelaciones de Nicaragua ha permitido que el ex mandatario
resucite al ordenar al Ejecutivo acatar un fallo de la Corte Suprema
de Justicia (CSJ), dominada por los partidos de la oposición,
en el que se pedía que se cumpliese la libertad condicional
concedida al encarcelado Arnoldo Alemán.
La Sala de Apelaciones emitió su resolución
tras estudiar un recurso de aclaración presentado por el
ministro de Gobernación, Julio Vega, en el que pregunta si
debe acatar el fallo de un juzgado que rechazó la libertad
condicional de Alemán, o una sentencia favorable al ex mandatario
emitida por la CSJ. La Corte de Apelaciones indicó que la
CSJ es el máximo órgano judicial de Nicaragua.
Alemán cumple bajo libertad condicional
una condena de 20 años de cárcel por fraude al Estado
y lavado de dinero, que le permite moverse por toda la provincia
de Managua sin salir de sus fronteras.
Bolaños podría ser el
próximo desaforado. El líder de los sandinistas,
Daniel Ortega, ha advertido a Enrique Bolaños de que en los
próximos días la Asamblea Nacional de Nicaragua podría
votar su desafuero. Sin embargo, fuentes consultadas por Americaeconomica.com
consideran que estas amenazas son sólo una medida de
presión para que el mandatario nicaragüense acepte las
reformas constitucionales que planteó el Legislativo el pasado
mes de octubre.
Pero no es la primera vez que la oposición
da este tipo de ultimátum a Bolaños. EL FSLN había
estado a punto de someter a votación la retirada de inmunidad
al presidente nicaragüense apenas hace 15 días, pero
paralizó el proceso pocas horas antes del debate en el Congreso,
con la esperanza de reunirse con el presidente nicaragüense.
La decisión de despojar de inmunidad
a Bolaños y a parte de su equipo de Gobierno, había
sido tomada después de que una comisión parlamentaria,
encarga de estudiar las acusaciones de corrupción vertidas
sobre el mandatario y otros funcionarios, indicase a la Asamblea
Nacional que había pruebas suficientes para retirar la inmunidad
a todos los políticos.
El informe de la comisión, liderada
por la diputada sandinista Mirna Rosales, puso al descubierto la
existencia de cuentas a nombre de Bolaños que no fueron declaradas
ni al Consejo Supremo Electoral (CSE), ni a la Contraloría
General de la República, ni si quiera al PLC. En total, se
desconoce la identidad de los donantes que aportaron 9,4 millones
de dólares (7,5 millones de euros) para su campaña
presidencial.
Si el desafuero de Bolaños llega en
los próximos días al Congreso nicaragüense, a
pesar de que no hay ninguna fecha estipulada, el presidente habrá
perdido la batalla. Los legisladores deberán aprobar la resolución
con al menos el voto de 57 diputados de un total de los 91 que componen
la Cámara, de los cuales el FSLN posee 38 y el PLC, 43, con
lo que juntos suman 81. Una vez despojado de su inmunidad, Bolaños
sería procesado por la CSJ, controlada también por
las fuerzas políticas de la oposición
El inicio de las controversias. La
batalla entre el Congreso y Bolaños se inició en octubre
de 2004, cuando la Asamblea Nacional aprobó unas modificaciones
a la Carta Magna que buscaban recortar el poder de la Administración
y trasladar al Poder Legislativo el control sobre algunos servicios
públicos como el agua, la energía o las telecomunicaciones,
que actualmente dirige el Ejecutivo. Sin embargo, el mandatario
de Nicaragua no ha ratificado los cambios porque considera que con
estas reformas sus rivales políticos buscan apartarle del
poder.
Sin embargo, la Corte Suprema de Justicia (CSJ)
ratificó a principios de este mes la legalidad de las modificaciones
constitucionales y pidió a Bolaños que las promulgase.
Pero el portavoz de la Presidencia, Lindolfo Mojarrez, ha recordado
que la Corte Centroamericana de Justicia, a la que el presidente
de Nicaragua recurrió al negarse a promulgar la iniciativa
presentada por la oposición, falló a favor del presidente
y calificó las modificaciones como jurídicamente inaplicables.
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