Viernes 30 de septiembre de 2005
 
El Gobierno brasileño consigue imponer a su candidato al frente del Congreso
 
Lula tiene otra oportunidad
María Blasco
 

La semana comenzó fatal para el presidente Lula da Silva, pero ha acabado bien. Por primera vez en mucho tiempo, el mandatario brasileño tiene una oportunidad para demostrar que sigue gobernando y ganar puntos de cara a su reelección en 2006. La posibilidad se la ha dado el triunfo del comunista Aldo Rebelo, el candidato del Gobierno, en las votaciones a la Presidencia del Congreso.

Pero hay más. Tras la confirmación de que el candidato de Lula es el nuevo titular de la Cámara baja, el Banco Central de Brasil (BC) dio otra buena noticia: redujo la previsión de inflación para este año desde el 5,8% al 5%. Una decisión que muestra que la autoridad monetaria está satisfecha con la convergencia que está logrando hacia sus objetivos y quizá, el anuncio de una reducción de los tipos de interés en el corto plazo. Algo que seguramente Lula sabría rentabilizar electoralmente.

Hacía tiempo que los inversores no estaban tan contentos. El real cerró a 2,213 unidades por dólar, el cambio más alto de los últimos cuatro años y la prima de riesgo del país se redujo en ocho puntos básicos (pb) hasta situarse en los 348 pb.

Trabajo después del parón. Los mercados parece que confían en que Lula pueda, por fin, comenzar a legislar tras la paralización sufrida a raíz de los escándalos de corrupción. Su nuevo hombre fuerte al frente del Congreso se ha puesto a trabajar para conseguirlo. Aldo Rebelo se estrenó en el cargo con un encuentro con los líderes de los partidos políticos representados en el Parlamento. Entre otras cosas discutieron sobre la necesidad de comenzar a realizar votaciones en la Cámara baja para sacar adelante los proyectos pendientes, entre ellos el de la reforma electoral, una ley que, según la propuesta que probablemente será votada, reducirá de 90 días a 45 el periodo de campaña electoral, prohibirá la participación de artistas en los programas de candidatos y la organización de grandes eventos festivos en las campañas, algo que los brasileños llaman showmicios.

Con la llegada de Rebelo a la Presidencia de la Cámara baja en sustitución de Severino Cavalcanti -del Partido Progresista (PP)- comienza una nueva etapa en esta crisis que azota al Gobierno desde hace ya más de tres meses. Aunque salir adelante no será fácil. Una muestra de las turbulencias que se pueden generar en las próximas semanas es lo difícil que le ha resultado al candidato del Gobierno conseguir el puesto.

Rebelo ganó en una segunda vuelta en el combate más reñido de la historia de la Cámara baja brasileña. Finalmente obtuvo 258 votos frente a los 243 del opositor José Thomaz Nono -actual vicepresidente del Parlamento y miembro del Partido del Frente Liberal (PFL)-. Una dura pelea que muestra el equilibrio de fuerzas que actualmente existe en el Congreso. El nuevo presidente de la Cámara baja sabe que su tarea no será fácil. En el discurso de toma de posesión del cargo, reconoció que su mayor desafío será restablecer la confianza de la población en el Parlamento y prometió trabajar duro para que los diputados recuperen su ritmo de trabajo, un ritmo perdido al estallar la crisis política.

Una tarea importante. Pero tendrá otra labor importante. Deberá conseguir que los proyectos que el Gobierno envíe al Congreso salgan adelante. Él tiene las herramientas para conseguirlo puesto que ahora es la persona que decide la fecha y la forma en las que se someten a votación las propuestas y quien, entre otras facultades, puede decidir la apertura de un juicio político contra el presidente del Gobierno. Además, según la Constitución, es el segundo -después del vicepresidente del Gobierno- en la línea de sucesión de la Presidencia del país ante la ausencia del mandatario.

La semana ha acabado bien para Lula, aunque ha sido muy dura. El Partido de los Trabajadores (PT) está ahora más debilitado que nunca. Más de 400 dirigentes han abandonado esta formación en respuesta a la política económica del Gobierno y a los escándalos de corrupción.

Casi todos ellos son sindicalistas que han ido a engrosar las filas del Partido del Socialismo y la Libertad (PSOL), formación creada por varios miembros del PT que fueron expulsados del partido por no respetar la disciplina de voto y haber votado en el Congreso en varias ocasiones en contra de los proyectos presentados por el Gobierno.

Repentina huida. Esta repentina huida del seno del PT coincidió con el anuncio del resultado de las elecciones internas del partido. Ricardo Berzoini, el candidato del Campo Mayoritario (CM) al que pertenece Lula y el ministro de Economía, Antonio Palocci, ha conseguido la mayoría de los votos, un 42%, un porcentaje que hará necesaria una segunda vuelta que se celebrará el próximo 9 de octubre.

En ella se enfrentarán Berzoini y el representante de la corriente de izquierdas, Raúl Pont, ex alcalde de Porto Alegre. Pont teme que Lula ponga en marcha "la poderosa maquinaria del Gobierno" para conseguir que Berzoini sea el ganador de estos comicios y asegura que si gana exigirá cambios radicales en la política económica del Gobierno.

El triunfo de Berzoini podría dar un nuevo respiro a Lula, aunque, de momento, puede disfrutar del éxito conseguido en el Congreso y de los buenos datos económicos. No se sabe cuánto le durará la alegría. Las comisiones de investigación en la Cámara baja continúan y a partir de la semana que viene se restablecerán los horarios de las comparecencias tras la interrupción realizada por las elecciones a la Presidencia del Parlamento.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.