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han cumplido ahora los 100 años del nacimiento de Severo
Ochoa en un delicioso pueblecito asturiano, llamado Luarca. Como
otros muchos españoles, tuvo que abandonar su país
natal, no por ninguna razón política, sino para satisfacer
su vocación de investigador científico. Profesor de
la Universidad de Nueva York, en 1959 recibió el Premio Nobel
de Fisiología y Medicina. Con anterioridad, Ramón
y Cajal había recibido el mismo galardón. Hasta ahora,
ningún español ha obtenido el Premio Nobel de Física
o de Química.
Fue
un auténtico pionero del desarrollo de la Bioquímica
en el siglo XX. Fue el primero en demostrar la posibilidad de sintetizar
ácido ribonucléico en un tubo de ensayo. El papel
del ARN se observa especialmente en los organismos eucarióticos,
es decir, aquellos organismos que poseen células con un núcleo
perfectamente definido, rodeado por una membrana, dentro del cual
se encuentran los cromosomas con su correspondiente ADN. Ochoa realizó
importantes trabajos sobre el metabolismo intermediario, las enzimas
del ciclo tricarboxílico y los procesos de fosforilación.
En tan pocos años, la Biología Molecular ha recorrido
un largo camino. Por ejemplo, en 1995 se publicó el primer
genoma. Desde entonces, se han descifrado un total de 274 genomas
completos, entre ellos, el humano. En este momento, se encuentran
en proceso de secuenciación 1.222 genomas.
Todos estos descubrimientos han dado lugar a la creación
de la Bioinformática, que es la disciplina que se encarga
de estudiar el flujo de la información en procesos biológicos.
Todo ello está dando lugar a una nueva Medicina, cada vez
más adaptada en mantener la salud o en tratar la enfermedad.
En
los años 70, Ochoa de regreso a España, contribuye
a la creación de un Instituto de Biología Molecular,
y colabora con el Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
Aconseja también la creación de un Curso de Orientación
Universitaria, el típico COU. También, ya en España,
escribió con cierta frecuencia artículos sobre temas
diversos en el diario ABC.
Malraux
solía decir que de los hombres sólo le interesaba
lo que habían hecho. Parafraseando al escritor francés,
podemos decir que la vida de Severo Ochoa, fue una vida muy sencilla,
sin grandes acontecimientos. La pérdida de su esposa le ocasionó
un duro quebranto, que superó con gran dificultad. Ha sido
el periodista Marino Gómez Santos quien ha escrito una excelente
biografía del científico español, profundizando
en los aspectos cotidianos y humanos del mismo.
Aunque
han pasado sólo unos pocos años, el panorama mundial
ha cambiado por completo. La ciencia, y como consecuencia la técnica,
se ha convertido en un factor decisivo en el desarrollo de los pueblos.
La economía depende, en gran medida, del desarrollo tecnológico
y éste, del científico. Cuando se dice que EEUU es
la primera potencia mundial, conviene recordar que, además
de su poder económico y militar, es el país que engendra
mayor cantidad de conocimiento.
"La ciencia es una pregunta, nunca contesta del todo”,
escribió el profesor Fernádez-Rañada. La tecnología,
en cambio, es un intento de dominar, de transformar el mundo. Aunque
son dos realidades muy diferentes, se encuentran estrechamente relacionadas.
Un gran desarrollo científico, implica un gran desarrollo
técnico. Y al revés. Por eso, la política sobre
estas cuestiones, se encabeza con el título I+D.
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