| El dólar
se desinfla y la inflación, por mucho que pese a muchos bancos
centrales de Latinoamérica, sigue siendo muy elevada en la
mayoría de los países del subcontinente. Ambas cosas
dañan las reservas internacionales. A no ser que se tenga
un buen seguro. Y esa cobertura la ofrece el oro. Algunos ya se
han dado cuenta. Fuentes del mercado consultadas por este diario
aseguran que han apreciado un creciente interés de los bancos
centrales por este metal, pero advierten que no se esperan compras
inmediatas.
Estos observadores explican que el proceso
entre que una autoridad monetaria decide cambiar su estrategia y
comprar oro y la materialización efectiva de ese proyecto
lleva mucho tiempo y, por eso, se descarta que se realizen grandes
adquisiciones en el corto plazo. A pesar de que hay buenas razones
para hacerlo.
La asesora económica del Consejo Mundial
del Oro, Jill Leyland, asegura a este diario que hay muchos motivos
por los que algunos bancos centrales de Latinoamérica podrían
considerar incrementar sus reservas en este metal. El principal,
que no se trata de un pasivo tradicional.
Una buena cobertura. El oro
es una cobertura contra la inflación a largo plazo y contra
la depreciación de la divisa estadounidense. Por eso, invertir
en él es especialmente interesante para las autoridades monetarias
que cuentan con unas reservas cargadas de dólares y que tienen
problemas para controlar los precios. Ese es el caso de la mayoría
de los países del subcontinente.
Por ejemplo, Argentina. El país austral
tiene actualmente reservas internacionales por valor de 25.513 millones
de dólares (21.197 millones de euros), la mayoría
invertidas en bonos del Tesoro de EEUU. Y, según las previsiones
del FMI, la inflación será a final de año del
7,5%, la cifra más elevada del Mercosur y de la Comunidad
Andina de Naciones (CAN), a excepción de Venezuela. Argentina,
por tanto, reúne todas las condiciones para convertirse en
comprador de oro. De hecho, se lo está pensando.
Hace sólo unos días, el jefe
de Operaciones del Banco Central de la República Argentina
(BCRA), Juan Basco, anunció en un seminario en Londres que
la autoridad monetaria podría incrementar sus reservas de
oro debido a que se trata de un activo cada vez más líquido
que podría hacer crecer la cartera del BCRA en caso de una
crisis severa.
Argentina quiere comprar. El
BCRA tiene actualmente 54,8 millones de toneladas de oro que representan
sólo el 3% de las reservas totales. Argentina es uno de los
pocos países del subcontinente que en los últimos
años han incrementado las compras de oro. Desde el año
2000 hasta la fecha, sus reservas en este metal se han incrementado
un 9.000% desde los 0,6 millones, según datos del Consejo
Mundial del Oro. Aunque su caso es muy especial.
Argentina vendió todas sus reservas
de este metal en la década de los noventa, durante la época
de la que tenía establecido un tipo de cambio fijo frente
al dólar (currency board system). En ese momento, bastaba
para sostener el sistema mantener un volumen de reservas equivalente
al circulante de pesos. Pero las cosas cambiaron tras la crisis
de finales de 2001 y la llegada de la suspensión de pagos
de la deuda.
En ese momento, se decidió devaluar
el peso y posteriormente, en febrero de 2002, entró en vigor
el sistema de libre flotación. El resultado fue el descalabro
de la moneda doméstica frente a la divisa estadounidense.
Aquí es donde las reservas entran en juego. Es necesario
tener el volumen suficiente para mantener un tipo de cambio estable
a través de la inyección en el sistema de dólares.
Por este motivo, los expertos consultados creen que es lógico
que Argentina opte de nuevo por diversificar sus reservas mediante
la compra de oro. De hecho, las adquisiciones han comenzado. En
2004, compró 44 toneladas de este precioso metal.
Venezuela ni se lo plantea. Pero
no todos tienen el mismo interés que Argentina en incrementar
sus reservas de oro, a pesar de que Bastos asegura que hay muchos
bancos centrales que quieren hacerlo. Venezuela, por ejemplo, ni
se lo plantea. Fuentes del Banco Central (BCV) aseguran que la posición
en oro de la entidad es la misma desde hace 20 años y no
están pensando en cambiarla. En este caso, hay algo que podría
explicar su falta de interés. En primer lugar, ya tienen
mucho oro. En concreto, 357 millones de toneladas que representan
el 17,6% de sus reservas. Es el principal inversor en este metal
de entre las autoridades monetarias de la región.
Pero, además, el Gobierno de Chávez
mantiene un control de tipo de cambio (2.144 bolívares por
dólar y 2.150 para la venta) que le permite gestionar sin
problemas el sistema monetario y financiero. Eso sin contar con
que el volumen de reservas es de casi 30.000 millones de dólares
(24.925 millones de euros), descontados ya los 3.000 millones (2.492
millones de euros) que el mandatario venezolano ha destinado a un
fondo especial que financiará sus proyectos sociales. Una
operación muy polémica que Chávez ha justificado
precisamente en la existencia de un excedente de reservas.
Bolivia es otro de los países latinoamericanos
que más han apostado por el oro. Es uno de los principales
productores de este metal en la región y la autoridad monetaria
mantiene el porcentaje más elevado de Latinoamérica
de reservas en oro respecto al total, un 28,6% que equivale a 28,3
millones de toneladas. Pero, al igual que Venezuela, no tienen ningún
interés en incrementarlas, de momento, según han asegurado
fuentes del Banco Central de Bolivia.
Un gran productor de oro. Colombia
también es un gran productor de oro de la región.
Desde la entidad monetaria se explica que hasta hace sólo
unos pocos años el Banco Central tenía en su cartera
un contundente volumen de este metal puesto que aprovechando la
existencia de minas en el país compraba grandes cantidades
que nunca vendía. Sin embargo, las cosas han cambiado y ahora
cuentan con un sistema más sofisticado para gestionar las
reservas en el que el oro cumple un papel marginal. En estos momentos,
esas reservas son de unos 15.000 millones de dólares (12.455
millones de euros) y de ellas, el metal dorado sólo representa
150 millones (124,5 millones de euros), unas 10 millones de toneladas.
Un volumen que apenas supone el 1% del total de esa cartera.
Según algunos observadores, serían
los países cuyas reservas en oro son modestas o nulas los
que estarían más interesados actualmente en incrementarlas.
Uno de ellos es Brasil, que mantiene 13,6 millones de onzas, tan
sólo el 0,3% del total de las reservas. Fuentes de la autoridad
monetaria explican que no pueden pronunciarse sobre la futura estrategia
que seguirá el Banco Central.
Otros lo tienen más claro. Por ejemplo,
Uruguay. Desde la autoridad monetaria aseguran que no tienen reservas
de oro. Las han vendido este año. Y seguramente han realizado
importantes plusvalías. Quizá sea esa la clave para
entender el aparente desinterés de los bancos centrales latinoamericanos
por comprar oro en este momento a pesar de que los expertos recomiendan
utilizar este metal para diversificar las reservas. El oro está
muy caro.
Precios en máximos. A
mediados de septiembre los precios a futuro del oro alcanzaron un
máximo de 17 años. El metal para entregar a diciembre
en la Bolsa Mercantil de Nueva York se colocó en 459,3 dólares
por onza. Los expertos explican que esta evolución se produjo
porque por el resurgimiento de los temores inflacionistas y por
la incertidumbre sobre la evolución económica de EEUU
tras el paso de Katrina. Los inversores optaron por comprar
oro en un intento por desvincularse del dólar.
Esta tendencia se mantiene y la demanda continúa
por lo que es previsible que el precio de este metal continúe
al alza en el corto y medio plazo. Según los últimos
datos del Consejo Mundial del Oro, en el primer semestre de 2005
las peticiones para comprar oro batieron un récord histórico.
La demanda creció un 21% en toneladas y un 29% en precio
comparado con el mismo periodo del año anterior. El interés
por el oro se acrecentó en el segundo trimestre del año
y la demanda creció un 47% respecto al periodo enero-marzo
de 2005, un crecimiento intertrimestral jamás visto con anterioridad.
Tal y como está el mercado, los precios
se dispararían si un banco central hace un anuncio en firme
respecto a la compra de oro. Quizá, por eso, algunas autoridades
monetarias han decidido esperar.
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