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La
Subsecretaría de la Defensa del Consumidor de Argentina
junto al Ministerio de Economía están diseñando
un nuevo marco normativo para las grandes cadenas minoristas.
La nueva norma obligará a los supermercados a dar
publicidad a todos los cambios de los precios y sancionará
con elevadas multas la publicidad engañosa. También
se emprenderán más inspecciones para evitar
que estos comercios pacten aumentos en el valor de los productos.
Todo esto se produce después de que el presidente
Kirchner responsabilizara a los supermercados del aumento
de la inflación por llevar a cabo esta práctica
ilegal.
Cuando
los supermercados eleven el precio de alguno de sus artículos
tendrán que indicar a los consumidores que el valor
de esos productos ha sufrido una variación. Así,
tendrán que señalizar la fecha a partir de
la cual entra en vigor el nuevo precio y también
marcar cuál era el anterior.
Además,
cada uno de los artículos tendrá que tener
perfectamente señalizado su precio, tanto en los
expositores como en los panfletos de publicidad comercial.
La Subsecretaría del Consumidor registrará
en un listado los valores que ofrece cada una de los supermercados
y sancionará con multas las incongruencias entre
este listado y las ofertas publicadas.
Para
controlar que las nuevas exigencias se cumplan, se emprenderán
minuciosas inspecciones. Una supervisión que también
se extenderá a investigar a las grandes cadenas minoristas
para comprobar que las leyes del libre mercado se cumplen
y no se pactan los precios.
Son
tres grandes compañías las que van a estar
en el punto de mira: CenCosul, Carrefour y Coto, que juntas
controlan el 75% del mercado de alimentación argentino.
Este control se va a empezar a llevar a cabo después
de las denuncias del presidente Kirchner, que asegura que
son las responsables de que la inflación haya subido
entre agosto y septiembre un 1,2%.
Un
porcentaje que ha disgutado al Gobierno y que se ha publicado
en la fase final de las elecciones generales del próximo
23 de octubre. El último incremento aprieta mucho
los cálculos del ejecutivo, que estimaba que el índice
de precios al consumo no superaría el 10,5%. Ahora
cuando sólo faltan tres meses para cerrar el año
fiscal, la inflación acumulada desde enero hasta
septiembre se sitúa en el 8,9%. Si se mantiene el
mismo ritmo las previsiones no se cumplirán.
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