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El
banco de inversión estadounidense, Bear Stearns,
ha realizado una valoración adversa sobre el proceso
de expropiciaciones que está llevando a cabo el Gobierno
de Venezuela. Los expertos de esta entidad financiera han
advertido que las intervenciones suponen un mayor riesgo
para las inversiones extranjeras. Esta es la segunda opinión
a este respecto, JP Morgan también ha alertado a
Chávez que los inversores extranjeros y nacionales
podrían empezar a desconfiar de la seguridad jurídica
del país.
Las
expropiaciones están enmarcadas en un proyecto de
reactivación empresarial. El Gobierno venezolano
requisa terrenos e instalaciones a las empresas privadas
que considera que no están operativas para entregárselas
a los venezolanos y que sea el pueblo el que ponga los negocios
en marcha.
Tanto
los expertos de Bear Stearns como los de JP Morgan coinciden
en que estas acciones podrían pasarle una factura
muy negativa al Gobierno de Hugo Chávez. Las expropiaciones
suponen un deterioro del entorno para las empresas privadas,
particularmente en los sectores del petróleo, agroindustria
y minería.
Hasta
el momento, miembros del Ejército venezolano han
intervenido más de 500 hectáreas y varios
miles de cabezas de ganado de empresas extranjeras y locales.
Entre las compañías que se han visto afectadas
están el Grupo Polar, la italiana Parmalat y la estadounidense
Heinz.
Estas
acciones han disgustado mucho a los empresarios. Pero quien
encabeza la oposición es el presidente de Polar,
Lorenzo Mendoza, que ha emprendido una ofensiva contra este
proyecto y contra el Gobierno de Chávez. Mendoza
ha asegurado que denunciará a la Administración
venezolana ante los juzgados ordinarios, ya que una de sus
plantas de maíz en el Estado de Barinas, que fue
expropiada la pasada semana, estaba plenamente operativa.
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