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El
IPC en la eurozona ha alcanzado el 2,5% y el BCE no prevé
que se modere a finales de año, por lo que concluiría
claramente por encima de su objetivo del 2%. El organismo
emisor reconoce además que las perspectivas de inflación
se han deteriorado significativamente.
El
último informe mensual del BCE incide con mayor énfasis
aún que en ocasiones anteriores sobre la fuerte
vigilancia que requieren las tensiones inflacionistas,
derivadas, de forma principal, por los elevados precios
del crudo.
El
organismo emisor señala que dado el reciente
desarrollo del precio del petróleo, las perspectivas
a corto plazo para la inflación se han deteriorado
significativamente.
El
BCE contempla en este sentido riesgos crecientes,
y prácticamente descarta que en lo que queda de año
el IPC se modere respecto al 2,5% actual, lo que supone
ya cinco décimas más del objetivo fijado como
límite por la propia institución.
El
BCE manifiesta que los tipos de interés en la eurozona
continúan muy bajos, pero recalca que
para que este apoyo a la actividad económica continúe
es esencial que las expectativas de inflación
permanezcan firmemente ancladas a niveles acordes con la
estabilidad de precios.
Crecimiento
al alza. Estos continuos mensajes del BCE acrecientan
las expectativas de futuras subidas de los tipos de interés,
a partir del próximo año.
Además,
las previsiones de crecimiento para la eurozona apuntan
a una significativa aceleración en la parte final
del año.
El
PIB se incrementó un 0,3% en el segundo trimestre,
según datos finales publicados hoy, pero este porcentaje
se elevará en torno al 0,4% en el trimestre en curso,
y al 0,6% en los tres últimos meses, de acuerdo con
las previsiones actualizadas hoy por la Comisión
Europea.
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