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Según
los últimos datos recopilados por la agencia Bloomberg,
entre julio y septiembre de este año, 546 compañías
estadounidenses acudieron a los tribunales del país
para acogerse a la protección prevista en las leyes
de bancarrota, aún vigentes.
La
cifra representa un aumento del 20% con respecto a las 450
que lo hicieron entre abril y junio de este año y,
sin embargo es inferior a la previsión de los analistas
que apostaba por un aumento de casi el 40%.
Ahora,
los expertos esperan que el guarismo sea mucho más
elevado en el último trimestre del año natural,
contra lo que inicialmente pensaban, dibujando un panorama
complicado en el que los motivos técnicos tendrían
menos peso que los puramente empresariales.
Octubre.
Esta previsión choca con los análisis iniciales
que situaban en el próximo 17 de octubre el momento
límite para que las empresas con problemas se declararan
en quiebra.
Los
expertos pensaban así, porque ese día es el
último en el que se mantendrá vigente la actual
ley para dar paso a unas nuevas normas que, entre otras
dificultades limitan a 18 meses el periodo en que las empresas
en bancarrota pueden mantener esta situación, por
lo que están forzadas a un levantamiento previo.
Además,
el texto fija máximos en cuanto a la retribución
que pueden cobrar los directivos despedidos. Pero, las dificultades
parecen haberse extendido de tal forma que muchas de las
empresas ni siquiera han podido anticipar sus quiebras.
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