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Lunes 10 de octubre de 2005 
 
España y EEUU se juegan en 15 días su supremacía en Latinomérica
 

La antigua y disputada lucha que mantienen España y EEUU por conseguir la máxima influencia en Latinoamérica va tener un momento culminante en los próximos 15 días. Todo por culpa de una apretada agenda de eventos internacionales en los que los máximos representantes políticos de la región van a conocer de primera mano, las ideas que tienen para el futuro del subcontinente, José Luis Rodríguez Zapatero, George Bush y sus respectivas administraciones.

Aunque la primera cita importante se celebra este fin de semana: La Cumbre Iberoamericana de Salamanca, para muchos analistas no conviene olvidarse del aperitivo previo, la reunión de los ministros de Finanzas del G20 que tendrá lugar el jueves y el viernes en Shangai. Allí estarán los representantes de las tres economías más importantes de la región (Brasil, México y Argentina) y se las verán, entre otros, con el secretario del Tesoro estadounidense, John Snow, y el presidente de la Reserva Federal de EEUU, Alan Greenspan.

Allí se tratarán algunos temas claves como la aspiración constante de los países emergentes a que los grandes poderes económicos del mundo eliminen sus subsidios agrarios. Y EEUU ha empezado fuerte. Hoy Washington ha anunciado que está dispuestos a recortarlos en un 60% y ha emplazado a hablar a la Unión Europea.

Sin duda alguna, Zapatero tendrá que responder algunas preguntas sobre esta propuesta en Salamanca. Justo la cumbre en la que el nuevo gobernante español quiere demostrar que estas reuniones anuales, que ahora contará con una secretaría general permanente, tienen contenido real.

Como colofón final de este apretado calendario se celebrará en Mar de Plata (Argentina) la Cumbre de las Américas, entre los días 3 y 5 de noviembre. La reunión contará con la presencia de Bush, el primer ministro canadiense y todos los mandatarios latinomericanos menos Fidel Castro, que no será invitado porque Cuba no forma parte de esta organización.

Hoy mismo, el ex-ministro español de Industria y Hacienda Carlos Solchaga, ha arremetido contra las actitudes de la izquierda latinoamericana en la conferencia inaugural del Primer Congreso Euroamericano de Energía, otro de los precedentes de la cumbre. Solchaga ha dicho que el Hugo Chávez no proporciona la seguridad jurídica suficiente en el sector de la energía, que Kirchner ha llevado a cabo una política de precios en el gas que ha producido desequilibrios y ha frenado las inversionres y que, por ejemplo, el aspirante a la presidencia de Bolivia, Evo Morales, ni siquiera se ha planteado realizar una reforma fiscal que necesita el país.

Una reconvención amistosa pero dura que quizá coincide con el temor de la diplomacia española a que los presidentes más populistas del subcontinente monopolicen el escenario de Salamanca y proporcionen argumentos a EEUU.

Curiosamente, por primera vez en muchos años, España parece llegar a la batalla en una posición más real. Según la última encuesta realizada por la Fundación Zogby, el 37% de los líderes políticos, económicos y culturales de Latinomérica considera que España es el aliado más deseable, por sólo un 12% que concede este “status” a EEUU.

La encuesta ha generado una gran preocupación en EEUU. Hace sólo una semana, en Miami, el magnate venezolano de los medios de comunicación Gustavo Cisneros recordó al Gobierno de Bush que existía malestar, porque Washington no ha cumplido ninguna de sus promesas, ni ha cerrado acuerdos migratorios, ni siquiera con México, ni ha conseguido impulsar los tratados de libre comercio, ni parece preocupado ahora por el futuro del ALCA.

Con esos antecedentes el Gobierno español ha intentado atacar para consolidar la ventaja. A finales de septiembre el ministro de Industria, José Montilla, estuvo en Washington y Miami para presentar el plan EEUU, dotado con 73 millones de euros, y que debe servir para consolidar la marca España entre los latinos residentes en EEUU, un grupo cada vez más poderoso, tanto en lo político como en lo económico, que no está nada satisfecho con la administración actual.

Pero las acciones de promoción y lobby van más lejos. Uno de los puntos importantes de la campaña española previa a este aluvión de cumbres es la actividad del Centro Juan Carlos I de Nueva York, cuya silla presidencial ocupa hasta fin de año Baltasar Garzón, un “super juez” muy popular en Latinoamérica desde el estallido del “Caso Pinochet”. En el patronato hay además otros nombres con ascendencia en el subcontinente como el ex-presidente del Gobierno español Felipe González.

La idea fundamental de los seminarios que se han empezado a celebrar allí es mostrar en el propio centro del territorio enemigo que el actual Gobierno tiene mucha más influencia en Latinoamérica que el anterior.
Las tensiones políticas impidieron que la gran gala inaugural de este ciclo llegara a celebrarse. El programa incluía un debate abierto a la audiendia en el que iban a participar José Luis Rodríguez Zapatero, Lula da Silva y Néstor Kirchner.

Tenía que celebrarse el 15 de septiembre para aprovechar la estancia de los tres líderes en Nueva York con motivo de la Asamblea General de la ONU.

De modo que fue el ministro español de Defensa, José Bono, quién inauguró este foro en un debate en el que detalló las ideas políticas del nuevo Gobierno español en la lucha contra el terrorismo, y se presentó acompañado, entre otros, por el secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA).

El próximo gran acto anunciado, según la información facilitada por la web del centro, supondrá un desfile de las principales empresas españolas con intereses en el subcontinente. Allí estarán el próximo 17 de octubre, sólo un día después de la conclusión de la Cumbre de Salamanca, el presidente de Telefónica, César Alierta, el presidente del BBVA, Francisco González y el director general del Banco Santander para Latinoamérica, Francisco Luzón. Junto a ellos el magnate mexicano Carlos Slim, el presidente de la Reserva Federal de Nueva York, Timothy Geithner, y el presidente de la Fundación Soros, Arueh Neyer.

El siguiente ministro en aparecer será el canciller español Miguel Angel Moratinos que participará en un debate sobre inmigración el día 24 de este mes. Junto a él el ministro de Justicia, Juan Fernando López Aguilar y el ex-canciller mexicano Juan Carlos Sepúlveda, el gobernador demócrata de Nuevo México, Bill Richardson y el flamante secretario General de las Cumbres Iberoamericanas, Enrique Iglesias.

El 14 de noviembre, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, será la invitada española a un debate sobre el impacto del terrorismo en las grandes ciudades en el que han anunciado también su presencia Hillary Clinton, el alcalde de Londres, Ken Livingstone, y el Gobernador del Estado de Nueva York, George Pataki.

La presencia de Aguirre, parece destinada, según algunos observadores del entorno del centro a demostrar la amplitud de miras de los socialistas y su inequívoca vocación democrática y, en todo caso, queda claramente compensada con la orientación socialdemócrata, si se entiende este término con amplitud, que tiene el resto de los invitados.

El 28 de noviembre el protagonismo vuelve al actual Gobierno con la presencia de María Jesús San Segundo que debatirá con sus homólogos brasileño y estadounidense, Fernando Haddad y Margaret Spelling.
El 15 de diciembre se producirá, sin embargo, el debate más esperado y el que más morbo despierta entre los hispanos que habitan en EEUU. Un verdadero duelo de titanes en el que participará Mariano Rajoy, jefe de la oposición española, cuyas opiniones previsiblemente serán compartidas por otros invitados estrella como el presidente de Colombia, Alvaro Uribe, Henry Kissinger y el presidente del Comité de Relaciones Internacionales del Senado de EEUU, Richard Lugar.

Frente a ellos nada menos que Felipe González, Bill Clinton, y Manuel López Obrador. El tema en este caso no deja lugar a dudas las nuevas tendencias políticas de Latinoamérica.

 
Edita Asesores de Publicaciones S.L