| La
defensa del magnate chileno Andrónico Luksic, acusado
de tráfico de influencias, ha dado un nuevo paso
para liberar a su cliente de los cargos que se le imputan:
pide que el empresario pueda prestar declaraciones desde
Chile. Esta es una de las pocas opciones que Luksic tiene
para enfrentarse a la Justicia peruana sin salir de su país,
ya que, el recurso que pretende presentar ante la Comisión
Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) su abogado, Claudio
Grossman, quien considera que hay discrimación en
el proceso judicial, podría tardar en resolverse
dos años.
Todo
parece indicar que a Luksic no le convence la idea de pisar
suelo peruano y menos asistir a una audiencia oral en los
tribunales de Lima. De hecho, el diario chileno La Tercera
publicó que fuentes no gubernamentales podrían
haber advertido a Luksic que el Ejecutivo de Chile no podría
ofrecer garantías al empresario chileno en caso de
que éste acudiese a la citación judicial
celebrada en la capital peruana. Sin embargo el canciller
de Chile, Ignacio Walker, ha rechazado estas acusaciones
que no han sentado bien entre la Justicia de Perú.
Además,
Grossman ha decidido aplazar el recurso que presentará
ante la CIDH ya que primero la Corte Suprema de Perú
debe resolver un fallo presentado por la defensa de Luksic
en relación a la aplicación de la prescripción
del delito de tráfico de influencias.
Según
el abogado del empresario chileno, la Justicia peruana aplicó
un agravante que toma en consideración la presencia
de funcionarios públicos en el supuesto delito, por
lo que el plazo para la prescripción del delito se
eleva de seis a ocho.
Sin
embargo la defensa de Luksic considera que esta legislación
peruana no se puede aplicar en el caso ya que los acusados
no son considerados funcionarios públicos.
Tráfico
de influencias. La Justicia de Perú acusa
a Luksic, el empresario más rico de Chile, de tráfico
de influencias junto a otros dos de sus socios, Gonzalo
Menéndez y Fernando Pacheco. Los tres aparecen en
una cinta de vídeo, grabada en 1998, en la que negocian
supuestos favores judiciales con el ex jefe de Inteligencia,
Vladimiro Montesinos, en un litigio con la Municipalidad
de Lima. Este ente local denunciaba que la productora de
pasta alimenticia Lucchetti, propiedad de la familia Luksic,
cerca de la zona protegida 'Los pantanos de Villa', infringía
normas de ecología y su infraestructura dañaba
el medio ambiente.
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