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Nicaragua
ha comenzado su venganza contra Costa Rica, después
de que el presidente costarricense, Abel Pacheco, acudiese
a la Corte Internacional de Justicia (CIJ), con sede en La
Haya, por la disputa de navegación del río San Juan.
El canciller de Nicaragua, Norman Caldera, ha explicado que
pedirán a los ciudadanos de Costa Rica un visado
si quieren entrar al país. Una medida que sin embago
Caldera ha calificado de reprocidad migratoria ya que la
población nicaragüense tiene que pagar 20 dólares
(16,6 euros) por entrar a la nación vecina.
Sin
embargo, la iniciativa nicaragüense podría volverse
en su contra. Caldera ha advertido que la CIJ podría
tomar medidas cautelares y ordenar la suspensión
del impuesto. El canciller nicaragüense se ha opuesto
además a la propuesta presentada por el Congreso
de imponer un arancel del 35% a la importación de
bienes y servicios costarricenses. Caldera considera que
podría provocar reacciones en contra de los empleados
nicaragüenses que trabajan en Costa Rica.
El
Poder Legislativo de Nicaragua impulsó la aplicación
de este impuesto con el fin de costear el juicio en La Haya,
un proceso que ya no tiene marcha atrás a pesar de
las insistencias del presidente nicaragüense, Enrique
Bolaños, a su homólogo en Costa Rica, Abel
Pacheco, para que no acudiese a la CIJ.
La
disputa. Costa Rica y Nicaragua iniciaron la confrontación
hace dos semanas, ya que el primero exige derechos de libre
navegación de sus guardias costarricenses por el
río fronterizo de San Juan, mientras que el segundo
asegura que los tratados asumidos por las dos naciones revelan
que los nicaragüenses tienen exclusivamente el dominio
del río desde su nacimiento hasta su llegada al Océano
Atlántico y que Costa Rica tiene únicamente
derecho de libre navegación con objeto de comercio.
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