|
En pocos días las británicas
NTL y Telewest han anunciado su fusión mientras que Liberty
Media se ha hecho con la suiza Cablecom. Unas operaciones que se
producen mientras Ono y Auna acometen su integración, que
debe concluir en los próximos dos meses.
Las operaciones corporativas no acaban ahí porque, según
The Wall Street Journal, un grupo de fondos de capital
riesgo formado por Blackstone, Cinven, Permira y BC Partners, quiere
comprar la nueva NTL-Telewest.
En cualquier caso, según algunos analistas,
estos movimientos van a dar lugar a compañías más
fuertes en este segmento con una mayor capacidad de rivalizar con
las grandes operadoras en el negocio de la telefonía así
como con plataformas de televisión digital vía satélite
en el sector audiovisual. Así, BT y la BSkyB de Rupert Murdoch
podrían ser las principales perjudicadas de la ansiada integración
de NTL y Telewest.
Además, en algunos países las
cableras se han convertido en las impulsoras de nuevos negocios
como los servicios de voz por Internet (VoIP). En EEUU, Comcast,
Time Warner o Cox se han apresurado a poner en marcha estos servicios
para competir con SBC, Verizon y BellSouth.
Necesidad. Ahora bien, otros expertos
creen que las empresas de cable no han tenido más remedio
de promover la integración ante la progresiva pérdida
de cuota de mercado. Y lo que es peor, ante la amenaza del llamado
triple play, la alternativa que han configurado las
telefónicas para ofrecer a los clientes en un mismo paquete,
el servicio de voz, de acceso a Internet de alta velocidad y la
televisión digital mediante la técnica del vídeo
bajo demanda que permite a los usuarios configurarse su propia
oferta televisiva. En España el ejemplo más claro
es el Imagenio de Telefónica con el que la empresa
que preside César Alierta espera llegar a los 200.000 usuarios
a final de año. Sin duda, una amenaza para la nueva Ono-Auna.
John Malone. Un capítulo aparte
merece John Malone. La empresa del magnate estadounidense cerró
el pasado viernes la compra de la suiza Cablecom por algo más
de 2.000 millones de euros. Una operación que viene tras
las adquisiciones realizadas este año de la eslovena Telemach,
NTL Ireland y la rumana Astral. En total, Liberty Media tiene activos
en un total de 14 países del Viejo Continente y ya hay quien
apuesta por una entrada a medio plazo en Ono comprando la participación
de los grupos privados de inversión. De hecho, la firma estadounidense
aportaría su experiencia en la gestión de contenidos.
Fusiones entre las grandes operadoras.
Mientras la concentración se acelera en el segmento del cable,
las posibles fusiones entre grandes telefónicas también
han vuelto al primer plano por las especulaciones sobre la posible
adquisición de KPN por parte de Telefónica. Pero son
las únicas, los rumores en los mercados financieros han señalado
como posibles candidatas a entrar en el proceso de consolidación
a Telecom Italia, Portugal Telecom, BT o Telekom Austria.
Aunque no va a ser fácil. La consultora
Ovum ha señalado en un informe que las fusiones entre antiguos
incumbentes de países distintos no tienen mucho sentido estratégico
porque apenas hay sinergias. Sólo las procedentes del
ahorro de costes en las divisiones corporativas, dicen estos
expertos que ven muy difícil que puedan reducirse gastos
en segmentos como la gestión de redes, operaciones o las
estrategias publicitarias.
Además, y recordando el ejemplo de la
sueca Telia y la finlandesa Sonera, estos analistas creen que en
una fusión de estas características siempre va a tener
muchas complicaciones políticas por las disputas entre los
directivos y por las diferencias culturales en la gestión.
Hecatombe de Cable & Wireless. La
operadora británica sufrió el pasado viernes un hundimiento
en la Bolsa de Londres, por momentos cercano al 20%, tras anunciar
una caída del 13% en los ingresos de su primer semestre fiscal,
concluido el pasado 30 de septiembre. Cable & Wireless, que
en agosto anunció la compra de su rival Energis, justificó
este retroceso de la facturación en las complicaciones del
mercado de telefonía fija provocadas por el aumento de la
competencia. La expansión de los servicios de VoIP tienen
buena parte de la culpa.
Una presión que tuvo uno de sus reflejos
más destacados en la división empresarial de la operadora,
precisamente una de sus principales fuentes de ingresos.
|