Viernes 7 de octubre de 2005
 
El proceso de concentración se acelera en el Viejo Continente
 
Fusión en el cable
Ryan O'Connelly
 

En pocos días las británicas NTL y Telewest han anunciado su fusión mientras que Liberty Media se ha hecho con la suiza Cablecom. Unas operaciones que se producen mientras Ono y Auna acometen su integración, que debe concluir en los próximos dos meses.
Las operaciones corporativas no acaban ahí porque, según ‘The Wall Street Journal’, un grupo de fondos de capital riesgo formado por Blackstone, Cinven, Permira y BC Partners, quiere comprar la nueva NTL-Telewest.

En cualquier caso, según algunos analistas, estos movimientos van a dar lugar a compañías más fuertes en este segmento con una mayor capacidad de rivalizar con las grandes operadoras en el negocio de la telefonía así como con plataformas de televisión digital vía satélite en el sector audiovisual. Así, BT y la BSkyB de Rupert Murdoch podrían ser las principales perjudicadas de la ansiada integración de NTL y Telewest.

Además, en algunos países las cableras se han convertido en las impulsoras de nuevos negocios como los servicios de voz por Internet (VoIP). En EEUU, Comcast, Time Warner o Cox se han apresurado a poner en marcha estos servicios para competir con SBC, Verizon y BellSouth.

Necesidad. Ahora bien, otros expertos creen que las empresas de cable no han tenido más remedio de promover la integración ante la progresiva pérdida de cuota de mercado. Y lo que es peor, ante la amenaza del llamado ‘triple play’, la alternativa que han configurado las telefónicas para ofrecer a los clientes en un mismo paquete, el servicio de voz, de acceso a Internet de alta velocidad y la televisión digital mediante la técnica del ‘vídeo bajo demanda’ que permite a los usuarios configurarse su propia oferta televisiva. En España el ejemplo más claro es el ‘Imagenio’ de Telefónica con el que la empresa que preside César Alierta espera llegar a los 200.000 usuarios a final de año. Sin duda, una amenaza para la nueva Ono-Auna.

John Malone. Un capítulo aparte merece John Malone. La empresa del magnate estadounidense cerró el pasado viernes la compra de la suiza Cablecom por algo más de 2.000 millones de euros. Una operación que viene tras las adquisiciones realizadas este año de la eslovena Telemach, NTL Ireland y la rumana Astral. En total, Liberty Media tiene activos en un total de 14 países del Viejo Continente y ya hay quien apuesta por una entrada a medio plazo en Ono comprando la participación de los grupos privados de inversión. De hecho, la firma estadounidense aportaría su experiencia en la gestión de contenidos.

Fusiones entre las grandes operadoras. Mientras la concentración se acelera en el segmento del cable, las posibles fusiones entre grandes telefónicas también han vuelto al primer plano por las especulaciones sobre la posible adquisición de KPN por parte de Telefónica. Pero son las únicas, los rumores en los mercados financieros han señalado como posibles candidatas a entrar en el proceso de consolidación a Telecom Italia, Portugal Telecom, BT o Telekom Austria.

Aunque no va a ser fácil. La consultora Ovum ha señalado en un informe que las fusiones entre antiguos incumbentes de países distintos no tienen mucho sentido estratégico porque apenas hay sinergias. “Sólo las procedentes del ahorro de costes en las divisiones corporativas”, dicen estos expertos que ven muy difícil que puedan reducirse gastos en segmentos como la gestión de redes, operaciones o las estrategias publicitarias.

Además, y recordando el ejemplo de la sueca Telia y la finlandesa Sonera, estos analistas creen que en una fusión de estas características siempre va a tener muchas complicaciones políticas por las disputas entre los directivos y por las diferencias culturales en la gestión.

Hecatombe de Cable & Wireless. La operadora británica sufrió el pasado viernes un hundimiento en la Bolsa de Londres, por momentos cercano al 20%, tras anunciar una caída del 13% en los ingresos de su primer semestre fiscal, concluido el pasado 30 de septiembre. Cable & Wireless, que en agosto anunció la compra de su rival Energis, justificó este retroceso de la facturación en las complicaciones del mercado de telefonía fija provocadas por el aumento de la competencia. La expansión de los servicios de VoIP tienen buena parte de la culpa.

Una presión que tuvo uno de sus reflejos más destacados en la división empresarial de la operadora, precisamente una de sus principales fuentes de ingresos.

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