| El
tercer trimestre de 2005 ha sido brillante para la industria estadounidense de
los fondos de inversión que colocan el dinero que gestionan en renta variable.
Según el último informe de la consultora Morning Star, la rentabilidad
media obtenida entre julio y septiembre por estos instrumentos de inversión
colectiva se ha situado en el 4.7%, elevando la cifra anual hasta el 4,4%.
Un resultado más que aceptable en los momentos de incertidumbre actuales
que han llevado a cifras negativas las revalorizaciones anuales los principales
índices de Wall Street. Desde enero hasta hoy, el Dow Jones pierde un 4,60%
y el Nasdaq Composite retrocede un 4,20%. Sin embargo,
algunos expertos empiezan a notar cierto cansancio y una reiteración excesiva
en los modelos de gestión. Como indica un analista español que realiza
su trabajo en Wall Street, los patrones no han cambiado en tres años. “La
renta variable estadounidense no aporta picos de rentabilidad. Desde 2002, las
empresas relacionadas con la explotación de las materias primas y las líderes
de los grandes mercados emergentes son la única apuesta ganadora”.
Pero parte de esas ganancias se derivan de la debilidad del dólar en los
últimos tiempos y del imparable aumento del precio del petróleo.
Dos circunstancias que no están destinadas a mantenerse indefinidamente.
¿O sí? En cualquier caso, en el tercer
trimestre de este año, los líderes han vuelto a ocupar las primeras
posiciones. A la cabeza, las gestoras especializadas en los recurso naturales
cuya rentabilidad media ha subido un 21,9% en los últimos tres meses, lo
que situa la cifra conjunta de los últimos tres años en el 37,8%.
Más del doble que la obtenida durante los mismos ejercicios por los fondos
dedicados a navegar en las tormentosas aguas en las que evolucionan las volátiles
acciones de las compañías estadounidenses.
Bluechips. En segundo lugar, una vez más los fondos especializados
en los “bluechips” de los mercados emergentes que obtuvieron una revalorización
de sus carteras del 17,3% y ostentan una media del 36,8% anual desde 2002.
Pero tampoco en este sector el abanico de países es demasiado amplio. La
mayor parte de las inversiones se han concentrado en tres mercados concretos:
Brasil, Corea del Sur y Polonia. Curiosamente ambas
categorias se relacionan. Los explosivos ritmos de crecimiento de las grandes
empresas de estos tres países y de las economías de otras naciones
como China y La India están en la base del aumento experimentado en el
precio de las materias primas en los últimos años. El aumento adicional
de demanda parece haber sido la clave de un mecanismo de retroalimentación
que, por el momento, sigue funcionando. Aunque incluso
con estas solidas fundamentales los momentos son difíciles y hay volatilidad.
Un ejemplo, desde el pasado 29 de septiembre en que los precios del petróleo
marcaron un nuevo máximo y en sólo seis sesiones el valor del barril
de crudo ha caído un 11,5%, hasta el entorno de los 61 dólares,
y el precio delas acciones de las 13 mayores petroleras mundiales ha retrocedido
un 11,5%. Las circunstancias obligan a mantener la
calma y diversificar, opinan otros expertos consultados. Hay mucha especulación
y muchos “hedge fund” haciendo y deshaciendo posiciones a velocidad
vertiginosa. Por eso no conviene siempre seguir estrategias basadas sólo
en el corto plazo. A veces toca aguantar el tirón y esperar a que pase
la tormenta. |