| Los efectos del aumento
de los precios energéticos y del endurecimiento de los costes de financiación
están comenzando a pesar en las decisiones de las compañías
estadounidenses. Y ya empiezan a notarse también en los programas de retribución
al accionista. Según un reciente informe de
Standar & Poors (S&P), en el tercer trimestre de este año, sólo
391 empresas cotizadas de EEUU, el 5,57% de las 7.000 presentes en los mercados
de renta variable del país, han aprobado aumentos en los dividendos que
reparten entre los accionistas. El número es
exactamente el mismo que el que se registró entre julio y septiembre de
2004, y parece indicar, en opinión de estos expertos, que empieza a revertirse
una tendencia al aumento de estas fórmulas de retribución al accionista
que hasta hace muy poco parecía consolidada y creciente.
Un proceso que se inició en 2003, cuando el Gobierno federal eliminó
la doble tributación sobre estas compensaciones. Algo que sirvió
en la práctica para dejar el tipo de interés fiscal en un 15%. En
la práctica esta menor presión de la Agencia Tributaria pareció
convertir al dividendo en un poderoso atractivo para rescatar el dinero que se
había desencantado con la bolsa tras la crisis de 2000. Una opción
con la que sustituir las plusvalías que ya no iban a producirse.
Pero para mantener el ritmo, los beneficios tienen también que responder
al reto. Y, según algunos analistas consultados, no todas las compañías
se encuentran en condiciones de mantener año tras año un aumento
sostenido de su “pay-out”. Cautela.
Además, dicen, hay razones poderosas para la cautela. Desde el escenario
de tipos de interés al aumento de los precios del petróleo. Sin
contar con los pronósticos de que el gasto del consumidor puede empezar
a reducirse. Quizá en beneficio del ahorro, como le gustaría al
todavía presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, pero, sin duda,
en perjuicio de las expectativas de ingresos empresariales.
En el pasado septiembre, el último del año fiscal para la mayor
parte de las empresas estadounidenses, el principio de la congelación de
los dividendos ofertados resultó aún más evidente. En estos
30 días, 108 empresas cotizadas han anunciado aumentos en el dividendo,
sólo dos más que en 2004, ejercicio en el que se produjo un incremento
del 35%. En el mismo mes de 2003, según los datos de S&P, sólo
hubo 80 anuncios. Además, el mes pasado la cantidad de dividendos extraordinarios
prometidos sólo sumó 24 anuncios, también dos más
que en el mismo periodo del año anterior. Aunque
quizá la parte negativa de los datos surge con más fuerza en la
tendencia al del recorte de los dividendos previstos. El pasado septiembre, 14
compañías anunciaron que no abonarían la compensación
anunciada. Un 367% más que 2004, cuando sólo fueron tres.
Estos incumplimientos, aún poco extendidos como para que los expertos consideren
que pueda hablarse de cambio de tendencia, han generado estos días mucha
incertidumbre en Wall Street. Para algunos, los accionistas van a volver a cobrar
menos. Desde ya. Y sin muchas perspectivas de que estas ganancias sean sustituidas
por el retorno de las plusvalías. La visión
es más optimista si se consideran en su conjunto los nueve primeros meses
de este año. En ese periodo se han producido 1.466 aumentos de dividendos,
un 12,4% más que en 2004. Pero en el mismo periodo los compromisos sin
cumplir también subieron un 17,4% en este caso.
Las cifras son, por el momento, algo confusas y permiten varias lecturas. Lo único
cierto es que muchos expertos han empezado a hacerse una pregunta crucial: ¿estaremos
asistiendo al principio del fin del efímero reinado del dividendo en Wall
Street? Por ahora nadie aventura una respuesta. |