Viernes 7 de octubre de 2005
 
Las empresas de EEUU, menos dispuestas a pagar dividendos
 
Se acabó la fiesta
Mary J. Lane
 

Los efectos del aumento de los precios energéticos y del endurecimiento de los costes de financiación están comenzando a pesar en las decisiones de las compañías estadounidenses. Y ya empiezan a notarse también en los programas de retribución al accionista.

Según un reciente informe de Standar & Poors (S&P), en el tercer trimestre de este año, sólo 391 empresas cotizadas de EEUU, el 5,57% de las 7.000 presentes en los mercados de renta variable del país, han aprobado aumentos en los dividendos que reparten entre los accionistas.

El número es exactamente el mismo que el que se registró entre julio y septiembre de 2004, y parece indicar, en opinión de estos expertos, que empieza a revertirse una tendencia al aumento de estas fórmulas de retribución al accionista que hasta hace muy poco parecía consolidada y creciente.

Un proceso que se inició en 2003, cuando el Gobierno federal eliminó la doble tributación sobre estas compensaciones. Algo que sirvió en la práctica para dejar el tipo de interés fiscal en un 15%. En la práctica esta menor presión de la Agencia Tributaria pareció convertir al dividendo en un poderoso atractivo para rescatar el dinero que se había desencantado con la bolsa tras la crisis de 2000. Una opción con la que sustituir las plusvalías que ya no iban a producirse.

Pero para mantener el ritmo, los beneficios tienen también que responder al reto. Y, según algunos analistas consultados, no todas las compañías se encuentran en condiciones de mantener año tras año un aumento sostenido de su “pay-out”.

Cautela. Además, dicen, hay razones poderosas para la cautela. Desde el escenario de tipos de interés al aumento de los precios del petróleo. Sin contar con los pronósticos de que el gasto del consumidor puede empezar a reducirse. Quizá en beneficio del ahorro, como le gustaría al todavía presidente de la Reserva Federal, Alan Greenspan, pero, sin duda, en perjuicio de las expectativas de ingresos empresariales.

En el pasado septiembre, el último del año fiscal para la mayor parte de las empresas estadounidenses, el principio de la congelación de los dividendos ofertados resultó aún más evidente. En estos 30 días, 108 empresas cotizadas han anunciado aumentos en el dividendo, sólo dos más que en 2004, ejercicio en el que se produjo un incremento del 35%. En el mismo mes de 2003, según los datos de S&P, sólo hubo 80 anuncios. Además, el mes pasado la cantidad de dividendos extraordinarios prometidos sólo sumó 24 anuncios, también dos más que en el mismo periodo del año anterior.

Aunque quizá la parte negativa de los datos surge con más fuerza en la tendencia al del recorte de los dividendos previstos. El pasado septiembre, 14 compañías anunciaron que no abonarían la compensación anunciada. Un 367% más que 2004, cuando sólo fueron tres.

Estos incumplimientos, aún poco extendidos como para que los expertos consideren que pueda hablarse de cambio de tendencia, han generado estos días mucha incertidumbre en Wall Street. Para algunos, los accionistas van a volver a cobrar menos. Desde ya. Y sin muchas perspectivas de que estas ganancias sean sustituidas por el retorno de las plusvalías.

La visión es más optimista si se consideran en su conjunto los nueve primeros meses de este año. En ese periodo se han producido 1.466 aumentos de dividendos, un 12,4% más que en 2004. Pero en el mismo periodo los compromisos sin cumplir también subieron un 17,4% en este caso.

Las cifras son, por el momento, algo confusas y permiten varias lecturas. Lo único cierto es que muchos expertos han empezado a hacerse una pregunta crucial: ¿estaremos asistiendo al principio del fin del efímero reinado del dividendo en Wall Street? Por ahora nadie aventura una respuesta.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.