Viernes 7 de octubre de 2005
 
Duhalde arremete contra la política económica del Gobierno y Kirchner responsabiliza a los supermercados del aumento de la inflación
 
El justicialismo divide a Argentina
Alba Gil
 

En estos días, en Argentina todo gira en torno a la campaña electoral. Una 'batalla' que enfrenta a dos alas del justicialismo y a sus máximos representantes: Kirchner y Duhalde. El último cruce de acusaciones se centra en el terreno económico. El ex presidente Duhalde ha criticado la debilidad del modelo financiero del equipo de Gobierno, basado en la devaluación del peso. Pero el actual mandatario, Kirchner, ha respondido con rapidez y ha transferido esa responsabilidad a los empresarios, que según el mandatario no invierten tanto como deberían.

De igual manera, Kirchner ha desviado los reproches por el último aumento de la inflación a las cadenas de supermercados, a quienes culpabiliza de pactan ilegalmente los precios.

Tanto Kirchner como Duhalde tienen sus ojos puestos en la cita en las urnas del próximo 23 de octubre. Unos comicios en las que las verdaderas protagonistas son, Cristina Fernández y Hilda Duhalde, sus respectivas esposas, que quieren ocupar con sus candidatos los asientos del Congreso. Para conseguir este propósito, tienen la ayuda incondicional de los dos líderes peronistas. Incluso, son ellos los que protagonizan los enfrentamientos públicos.

En el último, Duhalde fue quien tiró la primera piedra y advirtió a los votantes que apoyar a Cristina Fernández era avalar la gestión de Kirchner y su política económica, centrada en la devalución del peso. En opinión del ex mandatario, la economía argentina precisa de nuevos procesos de reactivación productiva que no se basen exclusivamente en la debilidad de la moneda local. Las nuevas inversiones, según Duhalde, son imprescindibles para las finanzas del país y para superar la crisis heredada desde el 2001.

Kirchner ha respondido con rapidez y lo ha hecho ante los directivos de las empresas de Argentina que integran el consejo asesor de la Agencia de Desarrollo de Inversiones. El mandatario ha sido conciso y claro. Kirchner quiere que las inversiones lleguen a representar el 23,5% del Producto Interior Bruto (PIB), 2,5 puntos porcentuales más que ahora. O lo que es lo mismo, que los empresarios gasten en Argentina un 12,5% más de los recursos que están inviertiendo hasta el momento.

Las armas de guerra. La estrategia de Kirchner en este duelo está muy medida. El jefe del Ejecutivo argentino sabe que las críticas a la economía son las que más le podrían perjudicar y, por eso, después del primer enfrentamiento con Duhalde, ha optado por anticiparse. Unas horas antes de que el Instituto Nacional de Estadística publicara el nuevo dato de la inflación, el presidente aprovechó un acto electoral para responsabilizar a las cadenas de supermercados de las subidas de los precios.

Kirchner ha acusado a las grandes cadenas minoristas de pactar ilegalmente los precios de sus artículos, una práctica que tiene una repercusión directa en la inflación, que ha crecido entre agosto y septiembre un 1,2%. Una subida que compromete mucho al Gobierno, que había estimado que el índice de precios de consumo crecería este año hasta un tope máximo del 10,5%. Ahora, cuando sólo faltan tres meses para cerrar el año fiscal, la inflación acumulada desde enero hasta septiembre se sitúa en el 8,9%. Si se mantiene el ritmo del último mes las previsiones no se cumplirán.

El nuevo porcentaje ha creado una división de opiniones en el seno del Ejecutivo. El presidente Kirchner, el ministro de Interior, Aníbal Fernández, y la subsecretaria de Defensa al Consumidor, Patricia Vaca, han puesto en marcha una táctica agresiva en contra de los grandes almacenes. Cumplir con el pronóstico es el objetivo, y para conseguirlo están dispuestos a emprender nuevas inspecciones. Ya hay una amenaza formal. Si estos empresarios continúan elevando a la par los precios de los artículos que venden, tendrán sanciones ejemplares.

Desde el Ministerio de Economía, se ha suavizado la cuestión. El ministro Lavagna no cree que el aumento de la inflación sea tan escandaloso. Pero sí significativo como para tenerlo en cuenta y buscar una solución. Para el máximo responsable económico del Gobierno argentino, el remedio pasaría por incentivar las inversiones.

Un plan con este objetivo crearía un equilibrio entre la oferta de productos generados en Argentina con la demanda del país. Una premisa que, según Lavagna, es imprescindible. Con ella, se reducirían las importaciones. Unas compras que para los argentinos salen demasiado caras, debido al tipo de cambio tan bajo que mantiene el Gobierno para impulsar las exportaciones.

Con independencia de la batalla económica entre los dos líderes justicialistas, la carrera política de la primera dama, Cristina Fernández, se consolida cada vez más. O eso parece. Las encuestas están a su favor y los pronósticos revelan que tras el 23 octubre, su ala justicialista contará con más de 60 diputados. Una cifra que, de confirmarse, doblaría los escaños que obtendría la esposa de Duhalde. Pero además de la popularidad, el ala justicialista de Kirchner gana puntos con nuevas alianzas.

La última unión se ha formalizado en la provincia de Corrientes. En esta región, el peronismo se ha aliado con la oposición, con la Unión Cívica Radical (UCR), y así han conseguido el triunfo de las elecciones a gobernador. La amplia victoria con el 60% de los votos de la nueva autoridad local, el radical Arturo Colomi, ha supuesto la derrota del candidato de Duhalde, Carlos Rubín, del Partido Nuevo, sólo ha conseguido el 28% del escrutinio. El beneficio ha sido para las dos partes, ya que Colomi ha agradecido el apoyo del justicialismo de Kirchner cediento los dos primeros puestos en la lista de aspirantes a diputados nacionales.

A pesar del buen ritmo de Cristina Fernández, Duhalde y Chiche no desisten en su intento y siguen en primera línea de la batalla electoral. Ellos saben que el único punto débil es la economía y es ahí donde atacan. Después de la crisis del denominado "corralito" (que impedía a los argentinos disponer del dinero que tenían depositado en los bancos), los argentinos sienten verdadero temor a que aquella situación pueda volver a reproducirse.

Pero en esta recta final, el justicialismo duhaldista también acude a otras estrategias menos políticas y más oportunistas, como las denuncias de que Kirchner estaba entregando dinero y regalando electrodomésticos a cambio de votos en la provincia de Buenos Aires. Una acusación que el Gobierno ha desmentido tajantemente.

A partir de ahora, Kirchner y Duhalde intensificarán su lucha. Sólo faltan 15 días para conocer el desenlace. Un resultado que podrá corresponder con los pronosticado a favor de Cristina Fernández o dar un giro inesperado y proclamar vencedora a Chiche Duhalde. Todo está en manos del pueblo argentino.

 

 


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