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Las
grandes discográficas estadounidenses siguen lidiando con su crisis endémica
y buscando fórmulas para detener la imparable caída de las ventas
que sufren los llamados formatos físicos, en especial el cd.
Una de las esperanzas que aparecen en el complicado horizonte es el aumento de
la facturación por la vía de las descargas legales de canciones
que los consumidores realizan en la Red.
Y parece que el invento marcha. Según los datos presentados esta semana
por la Asociación Estadounidense de Discográficas (RIAA, según
sus siglas en inglés) en el último semestre la facturación
conseguida por este concepto en EEUU ha aumentado un 169% con respecto al mismo
periodo del año anterior.
Un optimismo matizado por el hecho de que esta partida sólo constituye
todavía un 3,9% de los ingresos totales.
Considerando el conjunto de las fuentes de beneficio de los asociados a la RIAA,
los malos tiempos persisten. Entre enero y junio de este año las ventas
totales de productos relacionados con la actividad de esta industria en EEUU sumaron
4.980 millones de dólares, un 2,7% menos que en los seis primeros meses
de 2004.
Y, en su proceso de ascenso las descargas legales están creando algunos
problemas serios de adaptación a la industria. Uno de ellos es el cuasi
monopolio que ostenta en el país norteamericano el sistema ITunes de Apple
que figura como intermediario en el 82% de las operaciones e impone un precio
único de 99 centavos por canción.
La primera consecuencia de esta coyuntura ha sido la necesidad de rebajar sustancialmente
el precio de los formatos físicos. Según la propia RIAA, el precio
medio de los cd´s y dvd´s musicales se habría situado en 12
dólares, lo que marca una caída del 30%.
Costes. Mientras que los costes se han incrementado en un porcentaje similar
por la necesidad de dotar de atractivo a este soporte frente a las descargas.
De modo que ya no basta con que haya aumentado sustancialmente el número
de unidades vendidas para asegurar el futuro del negocio.
Pero, tras varios años sin buscar alternativas parece que ahora las discográficas
despiertan un tanto. Aunque sus nuevas estrategias no beneficien precisamente
ni a los compositores, ni a los interprétes.
Una de las que más éxito están teniendo es el reciclaje del
fondo de catalogo por la vía de su remasterización y su presentación
en cajas de cd´s por las que puede llegar a cobrarse hasta 130 euros la
unidad. Para impulsar las ventas nada mejor que ceder a las televisiones interesadas
unos documentales elaborados al uso en los que se destaque la importancia de los
viejos artistas.
Aunque hay que huir del habitual formato de las recopilaciones baratas de la teletienda
y barnizar con una capa de alta cultura los anuncios. Universal, por ejemplo,
está dispuesta a contar con la participación de alguno de sus principales
artistas, desde Stevie Wonder a Eatrh Wind and Fire, para que tomen parte en estos
programas y ofrezcan actuaciones en directo de apoyo a las ediciones con giras
concertadas en teatros que puedan situar las nueva cara de las viejas grabaciones
en los medios de comunicación. |