Viernes 7 de octubre de 2005
 
La cartilla de racionamiento de los cubanos mejora en calidad y cantidad, pero el precio sube
 
Revolución en la cesta de la compra
Cuba Económica
 

En los últimos meses, la canasta básica cubana, que se vende a precios subvencionados y en cuotas individuales, ha experimentado una revolución. La nueva composición de la cesta de la compra de los ciudadanos de la isla ha mejorado la calidad de muchos de sus productos, como el arroz y el café. También ha aumentado las cantidades de otros, como el número de huevos. Lo malo es que la mejoras han supuesto, quizá inevitablemente, una subida de los precios.

Los efectos empiezan a percibirse ahora, pero las raíces están un poco más atrás. En el plazo de dos años, la economía de la mayor de las Antillas ha vivido algunos cambios notables que han repercutido sobre el poder de compra de los cubanos. Para bien y para mal. El proceso, iniciado por la publicación de dos resoluciones del Banco Central de Cuba (80/2204 y 92/2004), parece no haber terminado aún.

La primera de estas normas eliminaba la circulación oficial de la divisa estadounidense en la isla, aprobada diez años antes, e imponía la aplicación de una comisión del 10% a las operaciones de cambio entre esta divisa y el peso convertible, popularmente conocido como “cuc”, que entonces tenía un valor de cambio oficial igual al del dólar estadounidense.

El segundo texto decretaba la entrega al Banco Central de todos los fondos en moneda internacional en poder de las empresas públicas, que recibirían a cambio pesos convertibles, y anunciaba la creación de un Comité, liderado por el presidente de la autoridad monetaria, Francisco Soberón, que debía aprobar todas las compras que las compañías realizaran en el exterior y facilitar las divisas necesarias. Con la publicación de aquella norma la autoridad monetaria se aseguraba el control centralizado de estas operaciones.

Agros. En los primeros momentos, y hasta que el sistema estuvo bien engrasado, se produjeron algunos problemas de suministro de bienes y servicios que provocaron los ajustes iniciales al alza en los volátiles precios de los mercados agrícolas libres, donde el productor se enfrenta directamente al cliente y el coste de los bienes está sujeto a muchos factores, entre otros la temporalidad de la oferta. Y donde la moneda que circula es el peso cubano. El tipo de dinero que posee la mayoría de los isleños y en el que cobran los sueldos.

Considerando todas estas peculiaridades, sin embargo, en el periodo transcurrido desde aquellos retoques hasta hoy, la subida media de los precios en estos puntos de venta habría sido de un 40%, según las cifras, no siempre exactas, que se manejan en las plazas populares. Hoy por hoy, el medio kilo de frijoles, por ejemplo, se vende a 11 pesos cubanos por libra (453 gramos), casi el doble que hace dos años. Y otros productos de alto consumo también ostentan costes casi prohibitivos para el cubano medio tras experimentar aumentos similares. Entre ellos el arroz (3,50 pesos cubanos por libra), la malanga (5 pesos cubanos por libra) o el boniato (2,50 pesos cubanos por libra).

También en este periodo de tiempo, el incremento que empezaba a notarse en los precios del petróleo en los mercados forzó al Gobierno cubano a aumentar en dos ocasiones el precio del litro de gasolina, que en mayo de 2004 valía 45 centavos de peso convertible, en junio 55 centavos y finalmente en enero de 2005 alcanzó los 75 centavos, tarifa que aún se mantiene. De modo que en ocho meses, la cifra ha experimentado un alza del 66%.

No fue aquella la única mala noticia que recibieron los cubanos que tienen automóviles por la época. En el mismo periodo de tiempo, los precios de los recambios y los repuestos (desde baterías a neumáticos) aumentó un 30%.

Marzo. En marzo de este año el Banco Central volvió a sorprender a los cubanos al decretar una revaluación del 8% del “cuc” frente a todas las divisas internacionales y anunciar que se mantendría estable el cambio entre el convertible y el peso cubano en 25 unidades para la compra y 24 para la venta.

En una entrevista con Finacial Times, publicada en abril, Soberón justificó la nueva legislación en el superávit de la balanza de pagos que había conseguido la isla por primera vez en once años gracias al buen momento en que encotraban los sectores que aportaban divisas al país, especialmente el turismo, el níquel y las remesas. Aunque no ofrecía datos mas detallados.

Ese buen momento, estuvo también en la base de los incrementos salariales aplicados en mayo de este año a médicos, policías y maestros, en la subida del salario mínimo y en el aumento de las pensiones. Tras estas resoluciones los pensionistas empezaron a cobrar 150 pesos cubanos mensuales (un 42,8% más), el salario mínimo aumentó hasta 225 pesos cubanos (un 125% más) y el salario medio quedó situado en 282 pesos cubanos (un 25% más).

Desde fuentes oficiales se asegura que estos valores absolutos, aunque relativamente reducidos, ven multiplicado su poder de compra gracias a las subvenciones que se mantienen sobre algunos servicios y bienes subvencionados.

Pero, como decíamos al principio, también los productos de la canasta básica han sufrido variaciones, aumentos en la calidad, la cantidad y, en algunos casos, el precio.

Cartilla. En la isla, los ciudadanos disponen de una cartilla familiar que les facilita las compras de productos alimentarios. Este sistema incluye también la venta, siempre en pesos cubanos, de bienes considerados básicos en este caso medidos en cuotas mensuales personalizadas. Los precios de estos productos se mantenían desde hace décadas. Pero este verano la cesta de la compra de los cubanos ha experimentado una revolución.

Antes los productos permanentes de la cuota personalizada mensual se compraban por 9,05 pesos cubanos en total (jabón, pan, aceite, café, arroz, huevos, carne de pollo y fríjoles) . Ahora, valen 17,45. Un aumento del 148%. Además, la subida vampiriza un 8% del aumento experimentado por las pensiones, un 6,72% del incremento del salario mínimo y un 11,9% del aumento del salario medio.

Si bien el nuevo precio incluye un incremento de un kilo de arroz, de mayor calidad que el que se suministraba antes y dos huevos. También el café es de mayor calidad. Ahora se entrega cada mes en una mezcla al 100% de este grano envasada en un paquete mensual de 115 gramos a un precio de cinco pesos cubanos. Antes se vendían cada 30 días dos bolsas de dos onzas (113 gramos en total) por 20 centavos, aunque la mezcla contenía un 40% de chícharos. Hablamos de una subida del 2.400%.

Otra novedad son unas nuevas chocolatinas que han empezado a venderse en la isla, aunque aún no han llegado a La Habana. Se distribuyen en dos formatos: con y sin azúcar, a un precio de 12 y 15 pesos cubanos, respectivamente. Son un 50% más baratas que en la tiendas libres en precios convertibles, pero cada unidad representa un 4,25% del sueldo medio. Eso quizá explique que no se estén vendiendo demasiado bien.

Literatura. La extensa literatura “independiente” ha magnificado este proceso en sus análisis, no muy rigurosos publicados en la Red. Pero también “Radio Bemba”, el nombre popular de los rumores callejeros se ha manifestado. Sobre todo a cuenta del nuevo café puro. Hay quién dice que es vietnamita, otros que venezolano y muchos que la mezcla es menos sabrosa que la que contenía chícharos.

Hasta este cereal, que Cuba importa en su mayoría de Canadá, se está agotando. Alguna interpretación, más retorcida, explica que el Gobierno quería ahorrar energía porque se cuece antes el café puro que la mezcla de siempre. Aunque, añaden, que las diferencias se eliminarán con los nuevos hornillos eléctricos de alta potencia, probablemente chinos, que van a empezar a venderse en la Isla. Eso sí, cuando lleguen a la tiendas.

Quizá las críticas, más o menos graciosas, no tienen en cuenta que muchos precios de servicios básicos se han mantenido. Como la electricidad (90 centavos de peso cubano por kilowatio), el agua o el gas (un peso cubano por persona y mes, en ambos casos). También la telefonía fija que cuesta 6,25 pesos cubanos por cada 300 minutos.

No sucede lo mismo con la telefonía móvil, aunque en este caso el aumento de precio sólo afecta a una mínima parte de la población. La tarifa media del uso de los celulares que estaba situada en 40 centavos de convertible ha subido hasta 50 centavos (un 25% más). Aunque en este servicio también se ha disparado algún precio. En concreto el envío de mensajes sms internacionales, antes valía 16 centavos de “cuc” por unidad, igual que los locales, y ahora valen un convertible, un 525% más.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.