Viernes 30 de septiembre de 2005
 
Washington pone en marcha un "super equipo" económico para negociar con China
 
Los "intocables" de Bush
J. Jameson
 

Washington ha decidido tomar la iniciativa y solucionar definitivamente sus diferencias con China y el resto de los grandes mercados emergentes que le plantean batalla en los foros económicos internacionales (como Brasil, por ejemplo). El ataque se iniciará este mismo mes en pleno territorio enemigo y la Casa Blanca ha preparado un equipo muy especial de expertos para asegurarse la victoria. Al mando, dos artilleros de lujo: el presidente de la Reserva Federal (FED), Alan Greenspan, y el secretario del Tesoro de EEUU, John Snow.

Este comando financiero de élite se desplazará al país asiático, los días 15 y 16 de octubre, para presionar a Pekín sobre la necesidad de que decrete la libre flotación del yuán en los mercados de divisas, aunque formalmente el objetivo oficial reconocido es algo menos beligerante: ofrecer asesoramiento a las autoridades chinas sobre las fórmulas adecuadas para supervisar una apertura paulatina y suave de su economía.

Una idea que se refuerza, según los comentarios de los principales "blogs" , con la presencia en el equipo del nuevo presidente de la Comisión de Valores estadounidense (SEC, por sus siglas en inglés), Chris Cox, y del jefe de la Comisión Supervisora del Mercado de Futuros, Reuben Jeffery.

La Casa Blanca intentaría así dejar sin efecto los razonamientos exhibidos por el ministro de Finanzas de China, Jin Rinqing, y el presidente del Banco del Pueblo (la autoridad monetaria), Zhou Xiachuan, ante los miembros del G7 en la última reunión de las autoridades económicas de este selecto club que se celebró hace un par de semanas en Washington. Entonces, los asiáticos aseguraron que no podían acelerar la reforma económica sin estar seguros de que el sistema financiero del país estaba preparado para aguantar el proceso.

La selección financiera estadounidense participará inicialmente en la reunión del Comité Económico Conjunto China-EEUU. Una institución creada por Washington y Pekín para debatir los problemas económicos bilaterales y que hasta ahora había estado integrada sólo por altos funcionarios de ambos países.

Comité. En sus anteriores reuniones el Comité ha debatido, sin lograr acuerdos concretos, asuntos como las barreras comerciales que aún mantiene el país asiático sobre las exportaciones agrícolas estadounidenses y la lucha contra la poderosa industria de la piratería audiovisual que opera en China. Ahora Washington quiere acelerar la resolución de los desencuentros ante el incremento de la presión que se está produciendo en el Congreso y el Senado para que empiece a utilizarse la mano dura con Pekín.

La posición del equipo de Bush en este contencioso es dificil. China es un aliado muy necesario para la política internacional de EEUU en Asia, sobre todo con la amenaza, siempre latente, del programa nuclear de Corea del Norte. Además, en los últimos años se ha convertido en uno de los principales tenedores internacionales de deuda pública estadounidense. En total posee 242.000 millones de dólares, un 6% del total.

Y, el momento es especialmente delicado. No conviene tener problemas con un acreedor notable cuando se está preparando una macroemisión de bonos de unos 300.000 millones de dólares, según los rumores que corren incesantemente por Wall Street, para afrontar la reconstrucción de los daños ocasionados por el devastador paso de los huracanes Rita y Katrina en el territorio estadounidense.

Pero los congresistas y senadores del país norteamericano no parecen compartir estas cautelas. Y exigen a China una "voladura" inmediata sus sistemas de protección económica.

Las medidas de liberalización de la cotización de la divisa china puestas en marcha por Pekín en agosto, que terminaron con una década de cambios fijos, no han resultado suficientes para el lobby empresarial estadounidense. Desde entonces, el yuan apenas se ha revalorizado un 2,1% frente al dólar estadounidense, a pesar de marcar cambios diarios. Según los cálculos de Washington la minusvaloración de esta moneda frente al billete verde rondaría aún el 40%.

Una ventaja competitiva ilegal, según los afectados, que distorsionaría la evolución del comercio mundial. Y, sobre todo, ha provocado un récord histórico de 162.000 millones de dólares (135.963 millones de euros) en el déficit comercial que EEUU mantiene con China.

Y los parlamentarios de EEUU están dispuestos a "castigar" de modo ejemplar a Pekín. En estos momentos, tanto en el Congreso como en el Senado se tramitan dos proposiciones de ley que incluyen la imposición de un arancel del 27,5% sobre todas las importaciones procedentes de China y todo parece indicar que si Pekín no da un paso definitivo para establecer la libre flotación de su divisa, ambos textos serán aprobados por las correspondientes cámaras a finales de este mismo mes.

Momento que podría coincidir también con la publicación de un informe que estaría realizando el Tesoro de EEUU en el que oficialmente Washington acusaría a Pekín de manipular los mercados de divisas internacionales. Siempre que la misión de Snow y Greenspan no tenga éxito y, en este caso, el triunfo puede medirse con la realización de nuevos gestos de China que aplaquen, al menos temporalmente, la furia políticoeconómica que brama contra el país asiatico en EEUU.

Comando. Pero el comando liderado por Greenspan y Snow hará su presentación antes de la reunión del Comité Bilateral EEUU-China. El grupo participará también en la próxima reunión de los banqueros centrales y los ministros de finanzas del G20 que se celebrará en Shangai desde el 11 al 13 de octubre.

Allí se empezará a comprobar la eficacia de un tándem que quizá esté pensado para durar. Greenspan y Snow intentarán satisfacer las múltiples demandas de sus socios del G7 (Italia, Canadá, Francia, Reino Unido, Japón y Alemania), y de las delegaciones de las principales economías emergentes del mundo (Rusia, La India, China, Turquía, Brasil, Argentina, México, Corea del Sur, Arabia Saudita, Australia, Sudáfrica e Indonesia). Un encuentro del que no se esperan grandes novedades ni resoluciones que afecten al mundo. Y eso que en este grupo están representados dos tercios de la población mundial que generan el 90% del Producto Interior Bruto (PIB) global y el 80% de los intercambios comerciales.

Sin embargo, los medios especializados y los participantes de los mercados financieros internacionales van a estar pendientes del evento. Sobre todo, como consecuencia de un rumo que parece extenderse en estos día por los círculos mejor informados de Washington. Según recogen algunas publicaciones "on line", Bush habría pensado en Greenspan para convertirse (a partir de enero del próximo año, cuando deje de presidir la autoridad monetaria estadounidense) en una especie de embajador económico vitalicio de EEUU. Se trataría de aprovechar el inmenso prestigio acumulado por este banquero central para que mediara en los múltiples contenciosos que mantiene el país norteamericano con sus socios y sus competidores de todo el mundo.

 

 

 

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