| El
presidente de Bolivia, Eduardo Rodríguez, ha sentado
en la misma mesa a los representantes autonómicos
de las provincias enfrentadas por la redistribución
de los escaños en el Congreso y a los presidentes de las cámaras
bolivianas. El objetivo es negociar la solución al
conflicto y que esta misma tarde los diputados provinciales
presenten conjuntamente un nuevo esquema de reparto, con
el que se espera poner punto y final a la crisis que durante tres semanas ha
dividido al país.
Durante
este tiempo, Santa Cruz y Cochabamba ha conformado un frente.
Potosí, La Paz y Oruro otro. El tema en discordia
es la redistribución de los escaños a la que
ha instado el Tribunal Constitucional de Bolivia, que ordena
revisar el censo y otorgar más representación
a las provincias orientales.
Pero
Potosí, La Paz y Oruro no están dispuestas
a perder ningún escaño. El conflicto ha provocado
una división en el Congreso y la incertidumbre de
que este enfrentamiento pueda retrasar la cita electoral
del próximo 4 de diciembre. Y la tensión se
acrecienta cada día más con nuevas movilizaciones
de los comités cívicos implicados y la huelga
de hambre que han iniciado algunos representantes políticos
de las provincias desfavorecidas.
Eduardo Rodríguez ya tiene planeado un modelo de
distribución. En el caso de que no se consiga un
consenso entre las partes en la sesión parlamentaria
de hoy, el presidente ordenará que Santa Cruz se
sume dos diputados, Cochabamba uno y que Potosí,
La Paz y Oruro pierdan un diputado.
Esta
propuesta está en medio de las exigencias de cada
una de las partes. Santa Cruz exige aumentar en cuatro sus
diputados, Cochabamba en dos y Potosí, La Paz y Oruro
se niegan a perder ninguno de sus asientos en el Congreso.
|