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Los
grupos opositores al Gobierno de Alfredo Palacios en el
Congreso de Ecuador se han declarado en contra de la Asamblea Constituyente
que intenta llevar a cabo el presidente del país. Incluso
solicitan la dimisión del mandatario y la anticipación
de las elecciones previstas en 2006. La tensión entre
el Gobierno y el Ejecutivo se prolongará hasta el
próximo lunes, cuando el Tribunal Supremo Electoral
anuncie si aprueba un referéndum en el que se votará
a favor o en contra de la Constituyente.
Mientras
el Tribunal estudia el caso, Ejecutivo y Congreso están
involucrados en un feroz cruce de acusaciones. Los grupos
aliados al Gobierno acusan a los partidos de la oposición
de presionar a algunos de los miembros de la institución
judicial para que se pronuncien en contra de la convocatoria.
Palacios
anunció su cambio de estrategia el pasado viernes
en un mensaje televisivo a la nación. El mandatario
ha descartado la consulta popular que iba a realizar
para conocer la opinión de los ecuatorianos sobre
algunos cambios constitucionales. Un plebiscito que estaba
establecido en el marco de "la concertación
ciudadana" que ha diseñado el propio presidente
ecuatoriano para modificar los fundamentos de la estructura
política del país.
Pero
las discrepancias con los grupos parlamentarios opuestos
al Ejecutivo habían bloqueado esta consulta. Ante
esa situación, Palacio ha optado por ignorar el consentimiento
del Congreso y enviar directamente al Tribunal Supremo Electoral
la solicitud para llevar a cabo un referéndum con la única pregunta de si se está a favor o en contra
para convocar la Constituyente (frente al planteado inicialmente en el que se planteaban varias preguntas).
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