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EEUU
está acelerando sus contactos con los países
latinoamericanos durante estos días previos a la
Cumbre de las Américas, que se celebrará durante
los próximos 4 y 5 de noviembre. Aunque esta cita
estaba prevista, EEUU se ha visto sorprendido por nuevas
presiones. Tras el éxito de la XV Cumbre Iberoamericana
de Salamanca (España), Washington está
obligado a afianzar sus posiciones. Un método con
el que podría remontar el protagonismo que está
adquiriendo Europa, un continente que podría convertirse
en una alternativa comercial para los países de la
región.
La primera
toma de contacto de EEUU con los países latinoamericanos
ya se está llevando a cabo. El país norteamericano
acoge durante esta semana una ronda de contactos con Ecuador,
Perú y Colombia sobre el Tratado de Libre Comercio
(TLC).
En este
encuentro, los negociadores de EEUU quieren dejar todo listo
para que la próxima ronda de negociaciones, que se
celebrará en Colombia entre el 14 y el 23 de noviembre,
sea la definitiva. Pero la tarea no es fácil. Los
tres países latinoamericanos muestran serias reticencias
respecto a uno de los temas del acuerdo comercial, la propiedad
intelectual. Washington quiere proteger las patentes de
las medicinas durante cinco años. Algo que ampliaría
mucho el plazo para la entrada de las modalidades genéricas
de esos fármacos en los países andinos.
El país
que ha mostrado una oposición más radical
es Ecuador. El Ejecutivo de Alfredo Palacio ha anunciado
que inclumpirá las fechas establecidas y analizará
con más calma el TLC. Inicialmente, está previsto
que los tres países andinos formalicen en la cita
del próximo mes de noviembre la aceptación
del acuerdo para que entre en vigor el próximo año.
La situación
actual favorece mucho a los países latinoamericanos.
Los éxitos de la reciente Cumbre Iberoamericana envían
un mensaje claro a EEUU: el otro lado del Atlántico
se puede convertir en un buen aliado para Latinoamérica.
Ecuador, Colombia y Perú podrían utilizar
esta situación para hacer que Washington flexibilice
sus posiciones.
Hay
algunos triunfos que se han conseguido en Salamanca y que
inquietan mucho a EEUU. Entre ellos, la declaración
que han firmado todos los países iberoamericanos,
también Venezuela y Cuba, en la que se define a las
guerrillas colombianas de las FARC como un grupo terrorista. Un hecho sin precedentes,
que diplomáticamente supone un giro en el trato de
Colombia con el resto de los países de la región
y con España y Portugal.
Perú también inquieta. Otra
de las inquietudes de EEUU se focaliza en Perú. El
Gobierno de Alejandro Toledo, que siempre ha mantenido unas
relaciones muy cordiales con Washington,
está pasando por una grave crisis en su Gabinete.
Toledo nombró en el mes de agosto a un nuevo canciller,
Fernando Olivera, que coincide con el presidente en su visión
de la política exterior. Pero ahora, un vídeo
ha revelado que ese nombramiento no contó con el
visto bueno de buena parte de su Gobierno, como el primer
ministro, Carlos Ferrero, que presentó su dimisión
por este hecho.
Ecuador. Además,
el Ejecutivo ecuatoriano tampoco pasa por uno de sus mejores
momentos. Cuando trata de impulsar una reforma política,
su ministro de Interior ha decidido abandonar su cartera
porque no coincidía con los planteamientos del mandatario
en cómo llevarla a cabo. Pero, al mismo tiempo, Palacios
también afronta el regreso al país del ex
presidente Lucio Gutiérrez, destituido en el mes
de abril. Antes de esa fecha, Gutiérrez había
protagonizado un acercamiento con Washington, un hecho que
provocó un claro malestar en el país y que
fue una de las razones de su expulsión.
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