La Defensa Civil de Cuba ha
dado a conocer la evacuación de 96.000 personas en
ocho provincias de la isla como medida preventiva a la llegada
de uno de los peores huracanes de los últimos años.
Wilma, que en sólo siete horas registró el
insólito récord de pasar de depresión tropical
a huracán de máxima intensidad, permanece
estacionario en un punto entre la Península de Yucatán (México) y la parte más occidental de la
isla, lo que ha provocado una peligrosa situación que mantiene en vilo a
meteorólogos y a unos seis millones de personas de las
provincias proclives al azote.
Hoy han comenzado las lluvias en Pinar del
Río, la más occidental de las provincias cubanas
y de mejores tierras para el cultivo de los afamados puros
habanos, mientras que La Habana se mantiene sin
sol y con ligeras lloviznas. La radio y la televisión no cesan de
trasmitir partes y recomendaciones llamando a la calma
a la población y recomendándo el cumplimiento
de las orientaciones de la Defensa Civil.
El inusual estacionamiento del meteoro se
explica por hallarse “atrapado” entre dos anticiclones
y todos los pronósticos de futura trayectoria, incluyendo
los especialistas de Miami (EEUU), apuntan hacía Pinar del
Río, Ciudad de La Habana y Matanzas. Como ya es habitual,
el cubano de a pie se prepara para estos embates asegurando como
puede ventanas y puertas, al tiempo que, según las
posibilidades, acopia alimentos para paliar los días sin
electricidad y gas que se avecinan.
Hasta hoy a las 11:00
horas locales, se mantenía el fluido eléctrico
en la mayor parte de La Habana, que ha suspendido las clases
de los estudiantes y otras labores no muy importantes. La temporada ciclónica
en esta parte del Caribe culmina oficialmente el 30 de noviembre.
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