|
A
pesar del protocolo de Kioto y de la presión internacional
a favor de las energías limpias, las acciones relacionadas
con las compañías productoras de carbón
han sido las líderes indiscustibles en Wall Street
durante el tercer trimestre del año. Y llevan así
un año.
El aumento de los precios del petróleo y el gas en
ese periodo y la necesidad de asegurar el suministro eléctrico
parecen los últimos responsables de una tendencia
que dura ya casi un año y que, a pesar de que puede
tener una evidente fecha de caducidad, podría, según
los expertos, continuar sin problemas, al menos hasta final
de año.
Dañinas
o no para el medioambiente, las centrales térmicas
que basan su producción en este mineral siguen siendo
fundamentales para asegurar la continuidad del servicio
eléctrico y, en este momento, presentan los costes
operativos más reducidos del sector.
Desde julio a septiembre de 2005, el índice Dow Jones
Coal (que recoge la evolución de estas acciones)
ha experimentado una revalorización del 37%, que
le proporciona el primer lugar por revalorización
entre los índices sectoriales de Wall Street.
Doce meses. Si se considera un plazo de doce meses
(desde septiembre de 2004 a septiembre de 2005) el liderazgo
se confirma aún más. En ese periodo, el índice
ha obtenido una revalorización del 127%.
Y,
volviendo al pasado trimestre, dentro de las acciones de
esta categoría, las más revalorizadas han
sido las de Peabody Energy Corp (+57%). Una
empresa de San Luis, cuyas actividades incluyen todo el
ciclo de negocio relacionado con este mineral, desde la
extracción, a la distribución y venta, a la
que aún se augura un fin de año brillante.
Dependencia.
Ante la indignación de los ecologistas la Agencia
de Protección del Medio Ambiente se propone cambiar
la regulación de las plantas de carbón, vigente
desde 1977, para quitarle dureza a cambio de que se aumente
los controles de las emisiones de CO2. Hay un motivo de
peso. El 55% de la energía eléctrica de EEUU
se produce allí.
Precios.
El hecho de que la electricidad generada en las centrales
térmicas que utilizan el carbón como combustible
sea mucho más barata ahora que la que se obtiene
en las centrales de ciclo combinado, no ha impedido que
el mineral negro no haya experimentado una espectacular
subida en los precios que se encuentran ahora en máximos
históricos.
Los
contratos de futuro cerrados para enero de 2006 marcan un
precio de 15,45 dólares por tonelada, un 54,5% más
que en julio y un 120,715 más que hace un año.
Los
analistas del sector aún apuestan por una temporada
de alzas. La demanda de países como Australia, cuya
electricidad depende en un 70% del carbón, o China
que acaba de cerrar un macrocontrato con Vietnam para complementar
su producción a la baja, seguirá tirando de
los precios.
|