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La
economía china, lejos de lo esperado por las autoridades
de Pekín, no da síntomas de enfriamiento,
y además consigue frenar las temidas tensiones inflacionistas.
En
el tercer trimestre el PIB creció un 9,4%, superando
de nuevo las estimaciones de los analistas.
Bancos
de inversión como JP Morgan y Goldman Sachs ya han
elevado sus previsiones sobre la economía china para
el conjunto de 2005.
La
inflación, además, se limita a un sorprendente
2%, según las estadísticas de Pekín.
El
consumo interno propició un repunte del 12,7% en
las ventas minoristas, y las exportaciones crecieron un
26% en septiembre.
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