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El
plan energético de China para los próximos
años sitúa sus prioridades en el desarrollo
de la energía nuclear y de las renovables.
La
economía china repetirá este año un
crecimiento superior al 9% del PIB, y para hacer frente
a las crecientes demandas energéticas, el Gobierno
chino ya ha proyectado un plan que se fija como prioridad,
junto al desarrollo de las energías renovables, la
nuclear, objeto de debate en toda Europa.
Las
propuestas de Pekín contemplan un incremento de las
cooperaciones con otros países.
De
momento, Rusia, principal proveedor de China de gas y petróleo,
ha anunciado en las últimas horas que sus expertos
ya han comenzado la primera fase de las operaciones en la
futura central nuclear de Tianwan.
A su vez, el ministro de Asuntos Exteriores de Australia
se ha mostrado dispuesto esta misma semana a vender uranio
a China, siempre que se incluyan cláusulas que garanticen
que no tendrá un uso militar.
Además
de la energía nuclear, el Gobierno chino pretende
centrarse en el desarrollo de la hidráulica, la solar,
la eólica y la biomasa.
Dependencia del carbón. Pekín pretende,
además de disparar su producción energética,
reducir su dependencia del petróleo, del gas y del
carbón. En la actualidad, el 73% de su energía
procede del carbón.
Para
el año 2020, los nuevos planes contemplan que las
renovables cubran el 13% de la demanda total del país,
frente al 7% actual.
El
incremento de las energías renovables en China se
ha acelerado al 25%, unas tasas que de acuerdo con las cifras
de las autoridades de Pekín, son las más elevadas
de las que se registran en el mundo.
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