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Puede
que la economía de EEUU se vea amenazada durante
un par de trimestres por el efecto de los huracanes y el
aumento de los precios energéticos, pero el dólar
tendrá un futuro brillante.
Aún
sin Greenspan, la Reserva Federal de EEUU (FED) lo garantiza.
Ayer
el billete verde iniciaba con decisión el asalto
a la barrera de resistencia que los chastistas han situado
en 1,19.
Sin
embargo, tras algunas complicaciones el euro acabó
revalorizándose un 0,3%. Puros
movimientos coyunturales.
La
remontada tal vez se inicie hoy, o la próxima semana,
pero ningún analista duda: sucederá. Menos
aún los operadores de mesa que trabajan el día
a día.
Disponen
de un indicador evidente: Las posiciones a largo que mantiene
los "hedge funds" y los otros actores especulativos
del mercado siguen fijando en una cotización de 1,18
euros por dólar a corto plazo. Y después el
infinito.
Y
si las consideraciones técnicas no bastaban, sólo
hay que fijarse en el despliege sin precedentes realizado
por los miembros de la FED, para despejar las dudas de los
mercados.
Tres
días. En el plazo de tres días, hasta
una decena de altos cargos del sistema de bancos centrales
federales de EEUU se han presentado en público con
un mensaje homogéneo y perfectamente definido: Las
subidas de tipos de interés van a continuar.
Incluso,
después de que Greenspan se jubile.
Para
algunos expertos, la multiplicación de voces procedentes
de la autoridad monetaria en el tramo final del mandato
del banquero central más popular de la historia tiene
un sentido claro: evitar el vacío de poder, reforzando
la imagen de la institución por encima de los personalismos.
Hedge
funds.
Si los analistas no dudan de que el dólar subirá,
los operadores de mesa que trabajan el día a día.
Disponen de un indicador evidente: Las posiciones a largo
que mantiene los "hedge funds" y los otros actores
especulativos del mercado siguen fijando en una cotización
de 1,18 euros por dólar a corto plazo. Y después
el infinito.
Neutralidad.
Quizá las palabras más significativas
en el despliegue de la FED fueran las pronunciadas por Roger
Ferguson, actual vicepresidente, que reconocia ayer la posibilidad
de que los altos precios de la energía le costasen
un punto de crecimiento al PIB de USA de este año.
Sí.
Pero aseguró que no había razones para detener
el aumento de los tipos de interés. Sus motivos:
la economía sigue creciendo a buen ritmo, y la inflación
es el principal problema del país.
Eso
sí, la autoridad monetaria de EEUU mantendrá
una política neutral. Pero esa certeza no sirve de
consuelo a los analistas, sobre todo porque ayer, Janet
Yellen, la presidenta de la FED de San Francisco aportó
una cifra: la neutralidad en la actual coyuntura se encuentra
situada en cualquier cifra entre el 3.5% y el 5.5%.
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