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El
Banco de Inglaterra decidió en agosto, por un solo
voto de diferencia, reducir los tipos de interés
al 4,5%. Pero
en su última reunión, celebrada el pasado
6 de octubre, no sólo optó por mantener el
precio oficial del dinero sin cambio, sino que esta decisión
fue adoptada por unanimidad de sus nueve consejeros.
Los
analistas destacan que este detalle, conocido con la publicación
hoy de las actas, aleja la posibilidad de nuevas rebajas
en los tipos de interés para impulsar el crecimiento
de la economía británica, que registró
en el segundo trimestre su menor tasa en los últimos
12 años, un 1,5% del PIB.
Las
actas publicadas hoy recogen que el incremento acumulado
en los precios del petróleo en los últimos
12 meses continuaron ejerciendo una significativa influencia
en las perspectivas de crecimiento e inflación.
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