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Según
los datos oficiales presentados hoy por el Departamento
de Trabajo, el IPC de EEUU experimentó una subida
del 1,2% entre agosto y septiembre de este año, lo
que supone el mayor ascenso mensual de los últimos
25 año y supera de largo las previsiones de los analistas
que estaban fijadas en el 0,9%.
El incremento de los precios de la gasolina que aumentaron
un 12% es la causa principal de la aceleración. Sin
embargo, la inflación subyacente, donde no incluyen
los precios de la energía ni de los alimentos frescos,
sólo subió un 0,1%, lo que hace pensar a los
expertos que las compañías estadounidenses
tienen problemas para trasladar al consumidor las subidas
de precios, lo que aumenta la presión sobre los beneficios
empresariales que se presentarán este trimestre.
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