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General
Motors no se declarará en bancarrota, incluso si el
espectacular acuerdo sobre los costes sanitarios firmado
con el Sindicato de Trabajadores de la Automoción
no fuera aceptado por la plantilla.
Así
de contundente se ha manifestado hoy Rick Wagoner, el consejero
delegado de la empresa que ha querido volver a contestar
los insistentes rumores en ese sentido que seguían
extendiéndose por Wall Street.
La
intervención no impedía hoy que las acciones
de la firma se depreciaran un 1,3% a media sesión,
más incluso que las de Ford que ha presentado hoy
sus resultados trimestrales con pérdidas netas y
sólo se dejaba un 0,53%.
Quizá
porque otra noticia pesaba en el ánimo de los inversores.
Hoy se ha sabido que Tracinda Corporation, la empresa del
magnate Kirk Kerkorian, ha utilizado el 9,9% del capital
que posee en General Motors como aval para un préstamo
sindicado de 200 millones de dólares que le ha concedido
Bank of America.
La
cantidad es demasiado reducida para el valor actual de las
acciones que la firma posee.
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