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La
Agencia Oficial para el Desarrollo de las Pequeñas
y Medianas Empresas, dependiente de Washington, está a punto
de enfrentarse a un serio problema de liquidez antes las
dificultades de las empresas a las que presta dinero para
cumplir con los plazos previstos en el calendario de devolución
de los créditos.
El
primer atisbo serio del problema se produce en los créditos
de urgencia que se concedieron tras el 11-S a empresas que
acreditaran que el impacto del atentado les impedía
seguir operando.
En
aquel momento, la agencia concedió préstamos
por un valor total de 1.200 millones de dólares a
unas 10.000 empresas.
Pues
bien, cuatro años después, el organismo ha
tenido que declarar fallidos préstamos por valor
de 245 millones de dólares, un 20,4% del dinero total
que desembolsó.
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