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Miércoles 19 de octubre de 2005 
 
La crisis brasileña no asusta al Citigroup
 

El banco estadounidense Citigroup está satisfecho con sus inversiones en Brasil a pesar de que esta entidad está siendo investigada por el Congreso brasileño. En 2005, quiere doblar el número de sucursales en el país. Esta es, por ahora, la única posibilidad que tiene de crecer en esta nación latinoamericana porque, según aseguran fuentes bancarias, en estos momentos no hay ningún banco en venta en Brasil.

El presidente de la filial brasileña del Citigroup, Gustavo Marín, ha anunciado que es muy optimista sobre la evolución de los beneficios en este país latinoamericano y por ello tiene planes para que el banco crezca de forma orgánica a través del incremento del número de sucursales. Antes de que acabe el año, este banco estadounidense tendrá 62 oficinas más en Brasil, con lo que dobla el número actual de sucursales.

Un mercado atractivo. No es la primera vez que los bancos estadounidenses muestran su interés por Brasil. Hace unos meses, la Reserva Federal de Dallas aseguró que este país vuelve a ser uno de los mercados favoritos de las entidades financieras de EEUU. Ya se les pasó el susto de la llegada al poder de Lula, con quien ahora mantienen una muy buena relación a pesar de que en su momento fue el motivo de que redujeran su exposición a Brasil.

Sin embargo, este país no es un mercado fácil para aquellos interesados en crecer a través de compras. Según algunos expertos, las entidades grandes como Bradesco (en el que el español BBVA mantiene una participación del 4,5%), Itaú o Unibanco no tienen problemas y, además, en estos momentos las entidades brasileñas ya no son como antes "bancos de familia", sino de accionistas, lo que siempre dificulta una adquisición.

Los problemas del City. El entusiasmo que muestra Gustavo Marín por Brasil contrasta con los problemas que este alto directivo está teniendo en el país a raíz de la crisis política que azota al Gobierno y al Partido de los Trabajadores (PT) de Lula. Ayer mismo, Marín tuvo que declarar ante la comisión parlamentaria que investiga el caso de los sobornos. En ella, el presidente de la filial brasileña del Citigroup reconoció que mantuvo encuentros con el ministro de Economía, Antonio Palocci, citas que calificó de "comunes", en las que se trató, entre otros temas, el asunto de la venta de acciones de Brasil Telecom por parte de Citigroup a un grupo de fondos de pensiones (Previ, fondo de los funcionarios del Banco do Brasil), Funcef, de la Caixa Economica Federal, y Petros, de Petrobras). Este lote de títulos habría sido adquirido por los fondos en marzo de 2005 a un precio un 319% superior al de mercado.

Según ha explicado Marín en el Congreso, ese sobre precio responde al "precio put", es decir, la prima que tienen que pagar cuando la adquisición de unas acciones es de tal volumen que permite al comprador adquirir o controlar una empresa.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.