El
banco estadounidense Citigroup está satisfecho con
sus inversiones en Brasil a pesar de que esta entidad está
siendo investigada por el Congreso brasileño. En
2005, quiere doblar el número de sucursales en el
país. Esta es, por ahora, la única posibilidad
que tiene de crecer en esta nación latinoamericana
porque, según aseguran fuentes bancarias, en estos
momentos no hay ningún banco en venta en Brasil.
El
presidente de la filial brasileña del Citigroup,
Gustavo Marín, ha anunciado que es muy optimista
sobre la evolución de los beneficios en este país
latinoamericano y por ello tiene planes para que el banco crezca
de forma orgánica a través del incremento
del número de sucursales. Antes de que acabe el año,
este banco estadounidense tendrá 62 oficinas más
en Brasil, con lo que dobla el número actual de sucursales.
Un
mercado atractivo. No es la primera vez que los
bancos estadounidenses muestran su interés por Brasil.
Hace unos meses, la Reserva Federal de Dallas aseguró
que este país vuelve a ser uno de los mercados favoritos
de las entidades financieras de EEUU. Ya se les pasó
el susto de la llegada al poder de Lula, con quien ahora
mantienen una muy buena relación a pesar de que en
su momento fue el motivo de que redujeran su exposición
a Brasil.
Sin
embargo, este país no es un mercado fácil
para aquellos interesados en crecer a través de compras.
Según algunos expertos, las entidades grandes como
Bradesco (en el que el español BBVA mantiene una
participación del 4,5%), Itaú o Unibanco no
tienen problemas y, además, en estos momentos las
entidades brasileñas ya no son como antes "bancos
de familia", sino de accionistas, lo que siempre dificulta
una adquisición.
Los
problemas del City. El entusiasmo que muestra Gustavo
Marín por Brasil contrasta con los problemas que
este alto directivo está teniendo en el país
a raíz de la crisis política que azota al
Gobierno y al Partido de los Trabajadores (PT) de Lula.
Ayer mismo, Marín tuvo que declarar ante la comisión
parlamentaria que investiga el caso de los sobornos. En
ella, el presidente de la filial brasileña del Citigroup
reconoció que mantuvo encuentros con el ministro
de Economía, Antonio Palocci, citas que calificó
de "comunes", en las que se trató, entre
otros temas, el asunto de la venta de acciones de Brasil
Telecom por parte de Citigroup a un grupo de fondos de pensiones
(Previ, fondo de los funcionarios del Banco do Brasil),
Funcef, de la Caixa Economica Federal, y Petros, de Petrobras).
Este lote de títulos habría sido adquirido
por los fondos en marzo de 2005 a un precio un 319% superior
al de mercado.
Según
ha explicado Marín en el Congreso, ese sobre precio
responde al "precio put", es decir, la prima que
tienen que pagar cuando la adquisición de unas acciones
es de tal volumen que permite al comprador adquirir o controlar
una empresa.
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