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Miérecoles 19 de octubre de 2005 
 
El financiero mexicano José Madariaga compra una sofol
 

Las sofoles mexicanas, sobre todo las dedicadas a conceder préstamos hipotecarios, son cada día más atractivas, tanto que se han convertido en la principal presa del sistema financiero azteca. El fondo internacional Advent acaba de comprar Hipotecaria Casa Mexicana. Pero Advent es sólo la cabeza visible. Tras esta firma hay un grupo de inversores mexicanos, entre ellos José Madariaga, ex presidente de Probursa, la firma que adquirió BBV a través de una operación irregular que el fiscal anticorrupción español David Madero acaba de desenterrar.

La compra de Hipotecaria Casa Mexicana ya ha recibido el visto bueno de las autoridades, según han confirmado a Americaeconomica.com fuentes de esta entidad. El grupo de inversores que encabeza Advent, un fondo que lleva operando más de 10 años en el mercado mexicano, se ha comprometido a invertir en la sofol entre 50 y 60 millones de dólares (41 y 50 millones de euros).

Madariaga y el BBVA. Entre el grupo de inversores mexicanos que ha participado en esta operación hay un hombre bien conocido en el mundo de las finanzas mexicanas y también en España, José Madariaga, quien fue presidente de Probursa y posteriormente (hasta noviembre de 2002) vicepresidente primero del consejo de Administración del BBV.

Precisamente unos meses antes de su salida del consejo del banco español el juez Baltasar Garzón comenzó a investigar el caso de las cuentas secretas del BBV, un caso que fue sobreseído y que el fiscal anticorrupción David Madero acaba de reabrir tras presentar un recurso de apelación con el fin de que se pueda seguir el proceso contra el ex consejero delegado del BBVA, Pedro Luis Uriarte, y los directivos de la entidad Rodolfo Molinuevo y Estanislao Rodríguez Ponga por un presunto delito contra la Hacienda Pública española.

El nombre de Madariaga sale bastantes veces en el documento en el que Madero explica sus motivos para reabrir el caso. Todo comenzó en 1995 cuando tres filiales del BBV situadas en los paraísos fiscales de Panamá y Luxemburgo vendieron a otra filial de BBV, domiciliada en Puerto Rico, BBIIC, una participación de la firma mexicana Probursa.

Pérdidas para el fisco. Según explica Madero, el Ministerio Fiscal no cuestiona la operación en sí misma sino el hecho de que el precio de esa transacción fue "artificiosamente elevado para, como obra en un informe firmado por el inspector del Banco de España, importar base imponible negativa para pagar menos impuestos en España". La 'importación' de esas pérdidas supuso un quebranto para el fisco español de unos 21 millones de euros.

Según Madero, no es cierto, tal y como se afirma en el auto por el que se decidió el sobreseimiento del caso, que BBV pudo comprar la mayoría del capital de Probursa (69,3%) porque previamente tenía el 22%. Según el fiscal anticorrupción, esta afirmación carece de consistencia jurídica y económica porque en la operación de aumento de capital de Probursa el BBV "tenía derecho de suscripción preferente para mantener su 22%. Y nada más". Según Madero, la adquisición de esa participación mayoritoria se realizó a través de una sofisticada operación a través de la emisión y suscripción por parte de BBIIC de obligaciones convertibles en acciones "porque se llegó a un acuerdo con el grupo de control de los accionistas (de Probursa) Madariaga y Aymes, presidente y vicepresidente de Probursa".

Un pago inusual. Según explica el informe del Ministerio Fiscal, Madariaga y Aymes accedieron a vender animados por el hecho de que ambos tenían importantes deudas contraídas con el BBV y, al menos en el caso de Madariaga, su préstamo lo saldó con "el pago esotérico" en concepto de los servicios prestados a una filial de BBV en virtud de un acuerdo firmado inmediatamente después de la operación de 1995 con el propio Uriarte.

Madariaga, en 2003, reconoció que recibió de BBV unos 800.000 dólares (668.896 euros) como pago por sus servicios, dinero que habría salido de una cuenta abierta por el BBV en Suiza y que permaneció al margen de la contabilidad del banco. El propio BBVA constató, al hilo de la investigación interna que llevó a cabo a raíz de las cuentas secretas del BBV, que ese dinero procedió de una cuenta abierta a nombre del Banco Vizcaya en Credit Suisse Zurich en 1956, cuenta que se canceló en 1998 cuando se transfirió su saldo al BBV Bank Jersey para su abono al BBV.

Edita Asesores de Publicaciones S.L.