Las
sofoles mexicanas, sobre todo las dedicadas a conceder préstamos
hipotecarios, son cada día más atractivas,
tanto que se han convertido en la principal presa del sistema
financiero azteca. El fondo internacional Advent acaba
de comprar Hipotecaria Casa Mexicana. Pero Advent es sólo
la cabeza visible. Tras esta firma hay un grupo de inversores
mexicanos, entre ellos José Madariaga, ex presidente de
Probursa, la firma que adquirió BBV a través
de una operación irregular que el fiscal anticorrupción
español David Madero acaba de desenterrar.
La
compra de Hipotecaria Casa Mexicana ya ha recibido el visto
bueno de las autoridades, según han confirmado a
Americaeconomica.com fuentes de esta entidad. El
grupo de inversores que encabeza Advent, un fondo que lleva
operando más de 10 años en el mercado mexicano,
se ha comprometido a invertir en la sofol entre 50 y 60
millones de dólares (41 y 50 millones de euros).
Madariaga
y el BBVA. Entre el grupo de inversores mexicanos
que ha participado en esta operación hay un hombre
bien conocido en el mundo de las finanzas mexicanas y también
en España, José Madariaga, quien fue presidente
de Probursa y posteriormente (hasta noviembre de 2002) vicepresidente
primero del consejo de Administración del BBV.
Precisamente
unos meses antes de su salida del consejo del banco español
el juez Baltasar Garzón comenzó a investigar
el caso de las cuentas secretas del BBV, un caso que fue
sobreseído y que el fiscal anticorrupción David Madero
acaba de reabrir tras presentar un recurso de apelación
con el fin de que se pueda seguir el proceso contra el ex
consejero delegado del BBVA, Pedro Luis Uriarte, y los directivos
de la entidad Rodolfo Molinuevo y Estanislao Rodríguez
Ponga por un presunto delito contra la Hacienda Pública
española.
El
nombre de Madariaga sale bastantes veces en el documento
en el que Madero explica sus motivos para reabrir el caso.
Todo comenzó en 1995 cuando tres filiales del BBV situadas
en los paraísos fiscales de Panamá y Luxemburgo
vendieron a otra filial de BBV, domiciliada en Puerto Rico,
BBIIC, una participación de la firma mexicana Probursa.
Pérdidas
para el fisco. Según explica Madero, el
Ministerio Fiscal no cuestiona la operación en sí
misma sino el hecho de que el precio de esa transacción
fue "artificiosamente elevado para, como obra en un
informe firmado por el inspector del Banco de España,
importar base imponible negativa para pagar menos impuestos
en España". La 'importación' de esas
pérdidas supuso un quebranto para el fisco español
de unos 21 millones de euros.
Según
Madero, no es cierto, tal y como se afirma en el auto por
el que se decidió el sobreseimiento del caso, que
BBV pudo comprar la mayoría del capital de Probursa
(69,3%) porque previamente tenía el 22%. Según
el fiscal anticorrupción, esta afirmación
carece de consistencia jurídica y económica
porque en la operación de aumento de capital de
Probursa el BBV "tenía derecho de suscripción
preferente para mantener su 22%. Y nada más".
Según Madero, la adquisición de esa participación
mayoritoria se realizó a través de una sofisticada
operación a través de la emisión y
suscripción por parte de BBIIC de obligaciones convertibles
en acciones "porque se llegó a un acuerdo con
el grupo de control de los accionistas (de Probursa) Madariaga
y Aymes, presidente y vicepresidente de Probursa".
Un
pago inusual. Según explica el informe del
Ministerio Fiscal, Madariaga y Aymes accedieron a vender
animados por el hecho de que ambos tenían importantes
deudas contraídas con el BBV y, al menos en el caso
de Madariaga, su préstamo lo saldó con "el
pago esotérico" en concepto de los servicios
prestados a una filial de BBV en virtud de un acuerdo firmado
inmediatamente después de la operación de
1995 con el propio Uriarte.
Madariaga,
en 2003, reconoció que recibió de BBV unos
800.000 dólares (668.896 euros) como pago por sus
servicios, dinero que habría salido de una cuenta
abierta por el BBV en Suiza y que permaneció al margen
de la contabilidad del banco. El propio BBVA constató,
al hilo de la investigación interna que llevó
a cabo a raíz de las cuentas secretas del BBV, que
ese dinero procedió de una cuenta abierta a nombre
del Banco Vizcaya en Credit Suisse Zurich en 1956, cuenta
que se canceló en 1998 cuando se transfirió
su saldo al BBV Bank Jersey para su abono al BBV.
|