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Lunes 17 de octubre de 2005 
 
Avalancha de aspirantes a participar en el mercado financiero mexicano
 

El sistema financiero mexicano parece hoy más atractivo que nunca después de haber logrado dejar atrás una década de desaceleración continua del crédito. Esto explica que en lo que va de año, las autoridades del país hayan recibido más de 12 peticiones para obtener una licencia bancaria, y otras tantas para constituir sociedades de objeto limitado (sofol).

La última firma que ha anunciado su interés en operar como banco ha sido el grupo financiero Monex, que va detrás fundamentalmente del negocio de crédito a pymes. Es lógico su interés. Los préstamos a empresas llevan creciendo en los últimos meses a un ritmo superior al 20%, según asegura el presidente de la Asociación de Bancos de México (ABM), Marcos Martínez.

Pero, los bancos tienen un duro camino por delante si quieren atrapar este negocio. Según datos del Banco de México, el 73,7% de las empresas no usan todavía préstamos bancarios sino que se financian con sus proveedores. De ellos obtienen el 55,5% del capital que necesitan frente al 19,5% que obtienen de la banca.

Entidades especializadas. El resto lo acaparan las sofoles, unas entidades dedicadas a prestar dinero en un determinado segmento que no pueden crear fideicomisos, captar depósitos ni ofrecer tarjetas de crédito o débito, y que ocuparon el hueco que dejaron los bancos tras retirarse prácticamente del mercado crediticio a raíz de la crisis del Tequila.

Ahora, con la recuperación llega también la batalla. Por un lado, hay una docena de firmas que quieren convertirse en banco para participar en este 'festival' del crédito. Pero, además, hay entidades que están interesadas en aumentar o aterrizar en este sector a través de sofoles. Por eso hay bancos, como el español BBVA, que recientemente adquirió a través de su filial Bancomer, Hipotecaria Nacional, una sofol especializada en la concesión de créditos para la adquisición de vivienda, mientras otros optan por solicitar una licencia.

Ventajas y problemas. Las sofoles cuentan con la ventaja de conocer el terreno sobre el que trabajan. Pero tienen un problema. Su negocio está centrado fundamentalmente en pequeñas empresas y personas de ingresos medios y bajos, que son los que los bancos dejaron de atender durante la crisis. Estos mayores riesgos y el hecho de que su actividad está limitada a la concesión de créditos hacen que el coste de obtener un crédito sea más elevado para los clientes.

Hasta ahora esto no ha constituido ningún problema, pero el aterrizaje de la gran banca en el negocio crediticio les está dando problemas por su incapacidad a la hora de competir en precio.

Por este motivo, las sofoles quieren convertirse a su vez en bancos. Ya son ocho las sofoles mexicanas que han pedido permiso para transformarse en banco comercial, y alguna de ellas, como Financiera Comportamos, está a punto de conseguirlo. Parece que está a punto de comenzar una dura batalla en el sistema financiero mexicano: bancos contra sofoles, una pelea que se está librando en dos frentes.

 

 

 

 

 

 

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