El
sistema financiero mexicano parece hoy más atractivo
que nunca después de haber logrado dejar atrás
una década de desaceleración continua
del crédito. Esto explica que en lo que va de año,
las autoridades del país hayan recibido más
de 12 peticiones para obtener una licencia bancaria, y otras
tantas para constituir sociedades de objeto limitado (sofol).
La
última firma que ha anunciado su interés en
operar como banco ha sido el grupo financiero Monex, que
va detrás fundamentalmente del negocio de crédito
a pymes. Es lógico su interés. Los préstamos
a empresas llevan creciendo en los últimos meses
a un ritmo superior al 20%, según asegura el presidente
de la Asociación de Bancos de México (ABM),
Marcos Martínez.
Pero,
los bancos tienen un duro camino por delante si quieren
atrapar este negocio. Según datos del Banco de México,
el 73,7% de las empresas no usan todavía préstamos
bancarios sino que se financian con sus proveedores. De
ellos obtienen el 55,5% del capital que necesitan frente
al 19,5% que obtienen de la banca.
Entidades
especializadas. El resto lo acaparan las sofoles,
unas entidades dedicadas a prestar dinero en un determinado
segmento que no pueden crear fideicomisos, captar depósitos
ni ofrecer tarjetas de crédito o débito, y
que ocuparon el hueco que dejaron los bancos tras retirarse
prácticamente del mercado crediticio a raíz
de la crisis del Tequila.
Ahora,
con la recuperación llega también la batalla.
Por un lado, hay una docena de firmas que quieren convertirse
en banco para participar en este 'festival' del crédito.
Pero, además, hay entidades que están interesadas
en aumentar o aterrizar en este sector a través de
sofoles. Por eso hay bancos, como el español BBVA,
que recientemente adquirió a través de su
filial Bancomer, Hipotecaria Nacional, una sofol especializada
en la concesión de créditos para la adquisición
de vivienda, mientras otros optan por solicitar una licencia.
Ventajas
y problemas. Las sofoles cuentan con la ventaja
de conocer el terreno sobre el que trabajan. Pero tienen
un problema. Su negocio está centrado fundamentalmente
en pequeñas empresas y personas de ingresos medios
y bajos, que son los que los bancos dejaron de atender durante
la crisis. Estos mayores riesgos y el hecho de que su actividad
está limitada a la concesión de créditos
hacen que el coste de obtener un crédito sea más
elevado para los clientes.
Hasta
ahora esto no ha constituido ningún problema, pero
el aterrizaje de la gran banca en el negocio crediticio
les está dando problemas por su incapacidad a la
hora de competir en precio.
Por
este motivo, las sofoles quieren convertirse a su vez en
bancos. Ya son ocho las sofoles mexicanas que han pedido
permiso para transformarse en banco comercial, y alguna
de ellas, como Financiera Comportamos, está a punto
de conseguirlo. Parece que está a punto de comenzar
una dura batalla en el sistema financiero mexicano: bancos
contra sofoles, una pelea que se está librando en
dos frentes.
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